CAPITULO XIV
4 FEBRERO 1983
Después de una larga noche pensando, he podido planear el día de hoy y en que consistirá mi propósito. Hoy me dirigiré al mismo bar donde le escribí la carta, pero esta vez no me sentaré sino que la esperaré por algún sitio cercano o algún callejón, hasta ver que pasa por delante de mí, tengo que saber a dónde se dirige y cuándo está sola.
De momento dejaré de escribir hasta esta la noche.
Acabo de volver, por así decirlo, de un día de investigación.
Junto al portal de Lola, había una calle sin salida llena de contenedores, y lo primero que pensé cuando vi aquel callejón, fue que era el escondite perfecto para seguir los pasos de mi amada y cobijarme sin ser visto.
En cuanto llegué al callejón, me metí entre dos contenedores que estaban al principio de la calle; durante toda la mañana estuve en cuclillas esperando que pasara, incluso algunos que iban a tirar la basura pensaron que era un mendigo, pero la espera no fue en vano, después de una larga mañana, justo cuando pensaba que Lola no iba a pasar por allí, una sombra se reflejó en los cristales de una ventana que daban al callejón donde estaba.
Era inconfundible, esa parsimonia al andar, esa frescura en su cara… y tal cual vi que iba a pasar por donde estaba, me agache para que no pudiera verme. Cuando paso, me levante, sentía un gran dolor en las rodillas, necesita estirar las piernas. Di un par de saltos y ande hacia el portal, pensé que lo mejor que podía hacer ahora era seguir en el callejón y así descubrir el siguiente destino de Lola.
Después de casi cinco horas esperando en el mismo sitio y con idéntica postura, no me hizo falta ver la imagen de Lola que solo con su olor sabia que se aproximaba. ¡que olor! Pude avistar asomando un poco la cabeza que salía con dos bolsas negras, indudablemente venia hacia mi, sin ni siquiera saberlo.
Al ver que se aproximaba cada vez mas, lo que hice es agacharme por completo, hasta el punto de estar tumbado y meterme bajo el contenedor.
Allí abajo lo único que veía eran sus zapatos, zapatos de señorita elegantes, su piel blanquecina realzaba su belleza y su pie delgado hacia que pareciera que esos zapatos estaban hechos a medida, únicamente para ella. Cuando se dio la vuelta para marcharse, su olor rozo mi rostro como si una mano me acariciara las mejillas.
Lo que sentí, no fue precisamente agradable, era raro. No era agradable pero tampoco fastidioso, y cuando vi que se iba, me levante rápidamente.
Me apoye contra la pared asomando levemente la cabeza para ver su dirección ycuando vi que giró la esquina hacia la derecha, fui corriendo hacia ella y me volví a parar e hice lo mismo, apoyando la espalda en la pared asomé con sigilo mi cabeza para seguir el destino de Lola.
Así durante dos o tres calles, hasta que vi que Lola se paraba en un bar y entro en el.
La fachada del bar era de piedra, con una pequeña puerta oscura, con dos faroles colgados a los lados y una ventana en la misma puerta.
Una vez que vi que lola entro, se asomó por la ventana para ver quien había en el bar y como era.
El bar realmente mas que un bar parecía un club de amigos que se reunían para leer, escuchar música, fumar tabaco de liar, tomar cervezas… así que supuse que era el lugar al que habitualmente acudía, con lo cual decidí marcharme para volver mañana, pero ya no la esperaría en el callejón, si no en el bar.
miércoles, 14 de marzo de 2012
domingo, 4 de marzo de 2012
CAPITULO XIII
CAPITULO XIII
A la mañana del dia siguiente no siendo ni las seis de la mañana, Tony acostado pero sin estar dormido, escuchó que llamaban a su puerta.
Él no contestó, sabia que seria su padre y no quería recordar el sofocante día que pasó anteriormente, ahora vendrían las represalias.
Su padre no paro de llamar a la puerta hasta que terminó abriéndola.
Tony cerró los ojos para que su padre lo creyera dormido pero fue tarde su padre sabia perfectamente que estaba despierto.
-Tony a levantarse, ahora vas a saber que son días duros, quiero que recojas tu habitación antes de ir a clase que prepares el desayuno para todos, te vistas, y te llevaré a clase.
Y sin mediar más palabras se levantó y empezó a recoger su cuarto.
Tony no sabia si lo que sentía ahora era arrepiento o verdadero odio, esperaba una disculpa por parte de su padre y asi el respondería de igual manera, pero no fue así su padre estaba tan cabreado por todo lo ocurrido la noche anterior que lo único que quería era que su hijo aprendiera a respetar a la gente.
Mientras recogía su habitación Tony no paraba de pensar en si sería mejor pedir perdón a toda la familia y con ello todo se arreglaría, o por lo menos se suavizaría la relación. Empezó a hacer la cama, a recoger la ropa del día anterior y nunca dejaba de pensar en que pasaría con él, nunca había sido un niño muy sociable y no tenia amigos pero si una amiga, Lucía a la que según su padre iba a dejar de ver durante una larga temporada.
Después de dejar su cuarto recogido, cogió una ropa cualquiera, ni siquiera pensó en que se pondría, no tenia el animo como para pensar si la camisa que llevaba podía ir a conjunto con el pantalón.
Salió de su habitación y en la casa no se escuchaba nada, todo estaba apagado, solo se había levantado su padre para obligarlo a hacerles el desayuno pero se volvió a acostar. Para no crear mas malestar en su casa intentó no hacer demasiado ruido, el ambiente estaba demasiado crispado, bajo las escaleras y ni siquiera pensó en el escalón simplemente se dirigió directamente a la cocina para comenzar a hacer el desayuno.
Mientras exprimía el zumo sólo pensaba en que ojalá tuviera veneno para echar un par de gotas en el zumo de todos, y que de una vez dejaran de controlar su vida.
Pasada una media hora desde que empezó a hacer el desayuno vio que nadie bajaba así que comenzó a desayunar él.
Creía que seria mejor no encontrarse con nadie y evitar la situación violenta que se produciría si todos estuvieran sentados en la mesa.
Acabando de desayunar escuchó que alguien bajaba las escaleras y que se dirigía a la cocina, era Gloria.
A la vez que ella entraba, él salía sin ni siquiera mirarla a la cara, Tony sabía que ayer había hablado muy mal pero realmente lo único que dijo fue lo que sentía, de muy mal modo pero al fin y al cabo lo que sentía.
Mientras subia las escaleras encontró a su padre que las bajaba.
-Hijo ya sabes, prepárate que en cuanto desayunemos todos, nos vamos. No quiero ninguna queja y dime a que hora sales para que te recoja cuando salga del trabajo. Si tienes que esperarme, me esperas en la puerta de la facultad, no quiero que vayas a ninguna parte sin decírmelo antes y por supuesto nada de ir al descanpado.
.Salgo a las dos.
-Perfecto.
Mientras todos desayunaban, Tony se encerró en su cuarto y vio que el libro estaba tirado en el escritorio. Ni siquiera había pensado en él durante toda la noche ni al levantarse. Realmente Tony no tenia ganas de ir a clase, ni de encontrarse con nadie asi que lo que haría es esperar a que su padre lo dejase en clase y cuando se marchare dirigirse al descampado para asi poder seguir leyendo el libro.
Parecía que los minutos pasaban como horas, esperaba y esperaba a que su padre lo avisase.
Mientras se sentó en una silla que tenia junto a una ventana en su habitación. El día a pesar de ser soleado le provocaba verdadera repugnancia ver como la gente paseaba tan alegre, iban a hacer los recados y parecían que ninguna preocupación obnubilaba sus vidas.
Por un momento parecía que la mente le quedó en blanco hasta que se sobresalto al ver pasar a Lucía por su casa e incluso que se dirigía a ella.
Así fue, unos instantes mas tardes escuchó que alguien llamaba a la puerta, pero también escuchó como la puerta se cerraba de un portazo.
Lucía se marchaba mirando mi ventana y con la claridad no podía ver mi rostro que la miraba deseoso de poder dirigir una mediana palabra hacia ella. Podía ser la ultima vez que la viera en un largo tiempo.
No sabia cuanto tiempo había pasado hasta escuchar que su padre gritaba bajo la escalera.
-Tony termina de hacer lo que estes haciendo y baja inmediatamente que no vamos.
-En seguida bajo.
No tardó en coger sus libros, sin olvidar el diario y bajó las escaleras corriendo ya que verdaderamente lo que deseaba era irse de esa casa.
Cuando su padre lo dejó en la universidad, Tony hizo como el que se dirigía hacia el edificio donde estaban las clases, para no levantar ninguna sospecha , pero lo que realmente hizo fue esconderse entre dos puertas mientras miraba entre los cristales esperando que su padre se marchara.
Cuando pudo avistar que efectivamente su padre se había marchado, Tony salió del recinto, lo único que quería era leer el diario.
Corriendo comenzó a dirigirse hacia el descampado, sin pensar nada, solamente en llegar a su destino.
Tenia que tener presente en todo momento la hora ya que debía volver a la facultad a tiempo para que su padre lo recogiera, pero ahora lo importante era empezar a leer el diario.
Como siempre se sentó en la vieja furgoneta y con mucho nerviosismo sacó el diario de su bolsillo y lo abrió por donde se había quedado.
Para no perder el hilo, Tony había doblado el pico superior de la hoja y comenzó a leer.
A la mañana del dia siguiente no siendo ni las seis de la mañana, Tony acostado pero sin estar dormido, escuchó que llamaban a su puerta.
Él no contestó, sabia que seria su padre y no quería recordar el sofocante día que pasó anteriormente, ahora vendrían las represalias.
Su padre no paro de llamar a la puerta hasta que terminó abriéndola.
Tony cerró los ojos para que su padre lo creyera dormido pero fue tarde su padre sabia perfectamente que estaba despierto.
-Tony a levantarse, ahora vas a saber que son días duros, quiero que recojas tu habitación antes de ir a clase que prepares el desayuno para todos, te vistas, y te llevaré a clase.
Y sin mediar más palabras se levantó y empezó a recoger su cuarto.
Tony no sabia si lo que sentía ahora era arrepiento o verdadero odio, esperaba una disculpa por parte de su padre y asi el respondería de igual manera, pero no fue así su padre estaba tan cabreado por todo lo ocurrido la noche anterior que lo único que quería era que su hijo aprendiera a respetar a la gente.
Mientras recogía su habitación Tony no paraba de pensar en si sería mejor pedir perdón a toda la familia y con ello todo se arreglaría, o por lo menos se suavizaría la relación. Empezó a hacer la cama, a recoger la ropa del día anterior y nunca dejaba de pensar en que pasaría con él, nunca había sido un niño muy sociable y no tenia amigos pero si una amiga, Lucía a la que según su padre iba a dejar de ver durante una larga temporada.
Después de dejar su cuarto recogido, cogió una ropa cualquiera, ni siquiera pensó en que se pondría, no tenia el animo como para pensar si la camisa que llevaba podía ir a conjunto con el pantalón.
Salió de su habitación y en la casa no se escuchaba nada, todo estaba apagado, solo se había levantado su padre para obligarlo a hacerles el desayuno pero se volvió a acostar. Para no crear mas malestar en su casa intentó no hacer demasiado ruido, el ambiente estaba demasiado crispado, bajo las escaleras y ni siquiera pensó en el escalón simplemente se dirigió directamente a la cocina para comenzar a hacer el desayuno.
Mientras exprimía el zumo sólo pensaba en que ojalá tuviera veneno para echar un par de gotas en el zumo de todos, y que de una vez dejaran de controlar su vida.
Pasada una media hora desde que empezó a hacer el desayuno vio que nadie bajaba así que comenzó a desayunar él.
Creía que seria mejor no encontrarse con nadie y evitar la situación violenta que se produciría si todos estuvieran sentados en la mesa.
Acabando de desayunar escuchó que alguien bajaba las escaleras y que se dirigía a la cocina, era Gloria.
A la vez que ella entraba, él salía sin ni siquiera mirarla a la cara, Tony sabía que ayer había hablado muy mal pero realmente lo único que dijo fue lo que sentía, de muy mal modo pero al fin y al cabo lo que sentía.
Mientras subia las escaleras encontró a su padre que las bajaba.
-Hijo ya sabes, prepárate que en cuanto desayunemos todos, nos vamos. No quiero ninguna queja y dime a que hora sales para que te recoja cuando salga del trabajo. Si tienes que esperarme, me esperas en la puerta de la facultad, no quiero que vayas a ninguna parte sin decírmelo antes y por supuesto nada de ir al descanpado.
.Salgo a las dos.
-Perfecto.
Mientras todos desayunaban, Tony se encerró en su cuarto y vio que el libro estaba tirado en el escritorio. Ni siquiera había pensado en él durante toda la noche ni al levantarse. Realmente Tony no tenia ganas de ir a clase, ni de encontrarse con nadie asi que lo que haría es esperar a que su padre lo dejase en clase y cuando se marchare dirigirse al descampado para asi poder seguir leyendo el libro.
Parecía que los minutos pasaban como horas, esperaba y esperaba a que su padre lo avisase.
Mientras se sentó en una silla que tenia junto a una ventana en su habitación. El día a pesar de ser soleado le provocaba verdadera repugnancia ver como la gente paseaba tan alegre, iban a hacer los recados y parecían que ninguna preocupación obnubilaba sus vidas.
Por un momento parecía que la mente le quedó en blanco hasta que se sobresalto al ver pasar a Lucía por su casa e incluso que se dirigía a ella.
Así fue, unos instantes mas tardes escuchó que alguien llamaba a la puerta, pero también escuchó como la puerta se cerraba de un portazo.
Lucía se marchaba mirando mi ventana y con la claridad no podía ver mi rostro que la miraba deseoso de poder dirigir una mediana palabra hacia ella. Podía ser la ultima vez que la viera en un largo tiempo.
No sabia cuanto tiempo había pasado hasta escuchar que su padre gritaba bajo la escalera.
-Tony termina de hacer lo que estes haciendo y baja inmediatamente que no vamos.
-En seguida bajo.
No tardó en coger sus libros, sin olvidar el diario y bajó las escaleras corriendo ya que verdaderamente lo que deseaba era irse de esa casa.
Cuando su padre lo dejó en la universidad, Tony hizo como el que se dirigía hacia el edificio donde estaban las clases, para no levantar ninguna sospecha , pero lo que realmente hizo fue esconderse entre dos puertas mientras miraba entre los cristales esperando que su padre se marchara.
Cuando pudo avistar que efectivamente su padre se había marchado, Tony salió del recinto, lo único que quería era leer el diario.
Corriendo comenzó a dirigirse hacia el descampado, sin pensar nada, solamente en llegar a su destino.
Tenia que tener presente en todo momento la hora ya que debía volver a la facultad a tiempo para que su padre lo recogiera, pero ahora lo importante era empezar a leer el diario.
Como siempre se sentó en la vieja furgoneta y con mucho nerviosismo sacó el diario de su bolsillo y lo abrió por donde se había quedado.
Para no perder el hilo, Tony había doblado el pico superior de la hoja y comenzó a leer.
jueves, 1 de marzo de 2012
CAPITULO XII
CAPITULO XII
Toni inundado en la lectura vio que había anochecido sin ni siquiera darse cuenta, a pesar de lo intrigante que el diario comenzaba a ponerse, decidió que era hora de macharse.
En el camino hacia su casa la cabeza no paraba de darle vueltas, realmente mataría a la mujer, tan que presumía que enamorado estaba de ella. ¿Cómo había llegado ese hombre a cambiar su idea?, de querer a odiar en tan solo una noche, ¿tanto duele el amor que incluso te entran ganas de matar?.
Todas esas eran las preguntas que a Tony se le pasaban por la mente a medida que caminaba. Estaba tan inmerso en aquella preguntas que llegó a su casa sin recordar porque calle había cogido, una vez frente a su puerta se acordó que antes de marcharse hacia la camioneta había estado en casa de Lucía y que la dejó ahogada entre lágrimas por la carta que el padre le había enviado.
Pensó que seria oportuno acercarse a verla y preguntar cómo estaba pero no sabia si realmente Lucía quería verlo, además de que estaba tan interesado en el libro que no le prestaría atención.
Cuando llegó a su casa, cogió el pomo de la puerta, lo giró y abrió sin esperar a nadie pero no fue así. Su padre, Gloria y Eduardo, su hermano lo estaban esperando con el teléfono en la mano, los tres aparentaban cara de preocupación, quizás era demasiado tarde, no tenia reloj y no sabia cuantas horas había pasado leyendo el libro, seguramente no fueron muchas o si, Tony no tenía ni idea de lo que estaba pasando.
-Pero hijo donde estabas, hemos estado toda la tarde preocupados porque no sabíamos nada de ti, incluso hemos ido a casa de Lucía y nos dijo que no sabia donde habías ido.- dijo su madrastra en un tono preocupado.
-A ti que mas te da, no eres mi madre.
-Por dios hijo no le contestes así a Gloria, no será tu madre pero como si lo fuera y le debes un respeto, encima de que hemos estado con el corazón en un puño durante toda la tarde, para que lo pagues así contestando de esta maneras a aquellos que te queremos. Y de ¿ dónde vienes? ¿Eh? maldito seas hijo desde que tu madre ….. ya sabemos todos has cambiado mucho pero no puedo permitir esta situación.
-No nombres a mamá, por favor, te prohibo que la nombres y menos para defender a esta furcia.
Tal como pronunció esas palabras su padre le pegó una bofetada con todas sus fuerzas, aunque no fuera la madre de sus hijos la quería igualmente, no podía compararlas, pero tampoco tenia porque permitir que insultara a la que ahora era su mujer.
-Como te atreves a insultar a la mujer que hasta ahora te ha dado todo el cariño sin recibir nada a cambio, a la mujer que te a querido como un hijo y se preocupado por ti.
-Yo no la quiero
-Por favor Gloria acuesta a Eduardo, no tiene porque presenciar el numérito que su hermano esta dando. Pero esto va a cambiar hazme caso que lo hará, a partir de ahora tus días consistirán en ir a clases, volver y directamente dirigirte hacia casa donde estarás encerrado hasta el día siguiente, tus días de existencia feliz se acabaron
-Feliz? Enserio opinas que son felices mis días.
-Pues si no lo eran, ahora serán peores. Tienes prohibido salir de casa, recibir visitas y por supuesto nada de irte antes a clase para poder estar en el descampado, yo personalmente me encargaré de recogerte y llevarte hasta que cambies tu actitud.
-Si eso es lo que quieres, así será. ¿Por qué murió mama y no tu?
-Pero como puedes decir eso… dios mio sube a tu cuarto ahora mismo
Y asi ordenado por su padre Tony se dirigió a su cuarto, mientras subía los escalones volvió a escuchar ese sonido chirrioso y hueco que había escuchado antes, pero no era el momento de pararse a preguntar de donde venían.
Una vez llegó a su cuarto abrió la puerta y cerró de un portazo, con la puerta cerrada se apoyó en ella y deslizándose lentamente se sentó en el suelo y comenzó a llorar. ¿Cómo podía haberle dicho eso a una persona? ¿cómo le había dicho a su padre que no le importaría que se muriera? ¿qué le estaba pasando?, era evidente que no era el chico de siempre, y lo había intentado pero nunca seria igual.
Llorando comenzó a arrastrarse por el suelo de su habitación hasta la cama, toda la ropa estaba tirada ya que horas antes estaba decidiendo que ropa ponerse para ir a la cita con Lucía. Era otro problema que lo sofocaba ¿no podría ver más a Lucía?. Cuantas preguntas sin responder
¿ no podría ver mas a Lucía ni su mirada persuasiva?¿ Por qué esos escalones chirriaban? Demasiadas preguntas a las que encontrar respuesta.
Una vez llegado a su cama se tendió sin ni siquiera taparse y con la ropa puesta e inundado en lágrimas y sobrecogido por el dolor que le producía las palabras que había pronunciado, se fue quedando dormido poco a poco hasta alcanzar un profundo sueño donde las preocupaciones no tenían seguimiento.
Toni inundado en la lectura vio que había anochecido sin ni siquiera darse cuenta, a pesar de lo intrigante que el diario comenzaba a ponerse, decidió que era hora de macharse.
En el camino hacia su casa la cabeza no paraba de darle vueltas, realmente mataría a la mujer, tan que presumía que enamorado estaba de ella. ¿Cómo había llegado ese hombre a cambiar su idea?, de querer a odiar en tan solo una noche, ¿tanto duele el amor que incluso te entran ganas de matar?.
Todas esas eran las preguntas que a Tony se le pasaban por la mente a medida que caminaba. Estaba tan inmerso en aquella preguntas que llegó a su casa sin recordar porque calle había cogido, una vez frente a su puerta se acordó que antes de marcharse hacia la camioneta había estado en casa de Lucía y que la dejó ahogada entre lágrimas por la carta que el padre le había enviado.
Pensó que seria oportuno acercarse a verla y preguntar cómo estaba pero no sabia si realmente Lucía quería verlo, además de que estaba tan interesado en el libro que no le prestaría atención.
Cuando llegó a su casa, cogió el pomo de la puerta, lo giró y abrió sin esperar a nadie pero no fue así. Su padre, Gloria y Eduardo, su hermano lo estaban esperando con el teléfono en la mano, los tres aparentaban cara de preocupación, quizás era demasiado tarde, no tenia reloj y no sabia cuantas horas había pasado leyendo el libro, seguramente no fueron muchas o si, Tony no tenía ni idea de lo que estaba pasando.
-Pero hijo donde estabas, hemos estado toda la tarde preocupados porque no sabíamos nada de ti, incluso hemos ido a casa de Lucía y nos dijo que no sabia donde habías ido.- dijo su madrastra en un tono preocupado.
-A ti que mas te da, no eres mi madre.
-Por dios hijo no le contestes así a Gloria, no será tu madre pero como si lo fuera y le debes un respeto, encima de que hemos estado con el corazón en un puño durante toda la tarde, para que lo pagues así contestando de esta maneras a aquellos que te queremos. Y de ¿ dónde vienes? ¿Eh? maldito seas hijo desde que tu madre ….. ya sabemos todos has cambiado mucho pero no puedo permitir esta situación.
-No nombres a mamá, por favor, te prohibo que la nombres y menos para defender a esta furcia.
Tal como pronunció esas palabras su padre le pegó una bofetada con todas sus fuerzas, aunque no fuera la madre de sus hijos la quería igualmente, no podía compararlas, pero tampoco tenia porque permitir que insultara a la que ahora era su mujer.
-Como te atreves a insultar a la mujer que hasta ahora te ha dado todo el cariño sin recibir nada a cambio, a la mujer que te a querido como un hijo y se preocupado por ti.
-Yo no la quiero
-Por favor Gloria acuesta a Eduardo, no tiene porque presenciar el numérito que su hermano esta dando. Pero esto va a cambiar hazme caso que lo hará, a partir de ahora tus días consistirán en ir a clases, volver y directamente dirigirte hacia casa donde estarás encerrado hasta el día siguiente, tus días de existencia feliz se acabaron
-Feliz? Enserio opinas que son felices mis días.
-Pues si no lo eran, ahora serán peores. Tienes prohibido salir de casa, recibir visitas y por supuesto nada de irte antes a clase para poder estar en el descampado, yo personalmente me encargaré de recogerte y llevarte hasta que cambies tu actitud.
-Si eso es lo que quieres, así será. ¿Por qué murió mama y no tu?
-Pero como puedes decir eso… dios mio sube a tu cuarto ahora mismo
Y asi ordenado por su padre Tony se dirigió a su cuarto, mientras subía los escalones volvió a escuchar ese sonido chirrioso y hueco que había escuchado antes, pero no era el momento de pararse a preguntar de donde venían.
Una vez llegó a su cuarto abrió la puerta y cerró de un portazo, con la puerta cerrada se apoyó en ella y deslizándose lentamente se sentó en el suelo y comenzó a llorar. ¿Cómo podía haberle dicho eso a una persona? ¿cómo le había dicho a su padre que no le importaría que se muriera? ¿qué le estaba pasando?, era evidente que no era el chico de siempre, y lo había intentado pero nunca seria igual.
Llorando comenzó a arrastrarse por el suelo de su habitación hasta la cama, toda la ropa estaba tirada ya que horas antes estaba decidiendo que ropa ponerse para ir a la cita con Lucía. Era otro problema que lo sofocaba ¿no podría ver más a Lucía?. Cuantas preguntas sin responder
¿ no podría ver mas a Lucía ni su mirada persuasiva?¿ Por qué esos escalones chirriaban? Demasiadas preguntas a las que encontrar respuesta.
Una vez llegado a su cama se tendió sin ni siquiera taparse y con la ropa puesta e inundado en lágrimas y sobrecogido por el dolor que le producía las palabras que había pronunciado, se fue quedando dormido poco a poco hasta alcanzar un profundo sueño donde las preocupaciones no tenían seguimiento.
martes, 28 de febrero de 2012
CAPITULO XI
CAPITULO XI
2 FEBRERO 1983
Después de mucho pensar durante toda la noche no he llegado planificar como puedo llevar a cabo mi proyecto. No llegan a atarse todos los cabos y ninguno puede quedar suelto….
3 FEBRERO 1983
Por qué el amor cuando no es correspondido por la persona que realmente queremos, se convierte en un concepto insípido, cómo puede pasar del mejor sabor al mas amargo en la vida. Siempre vemos a parejas o gente que se quiere por la calle, pero realmente se quieren o simplemente intentan aparentarlo. En mi vida nunca he tenido ninguna experiencia que me haya hecho perder la cabeza por amor en el buen sentido, sin embargo el amargo sentimiento que estoy sintiendo en mi corazón en estos instantes es inexplicable en palabras, solo aquellos que viven en el desamor y en la duda de si serán queridos alguna vez por alguien pueden acercarse a entender lo que estoy intentado explicar.
Y por ello, por este sentimiento insustancial, creo que mi mente está rozando la locura, hasta tal punto que estoy intentando trazar un plan para hacer sufrir a esa mujer que no me corresponde.
Todo se convierte en un elemento material al que algunos no le dan importancia, ni tampoco piensan en la consecuencias que puede acarrear hacer daño a la persona que realmente algún día puede llegar a quererte tanto como a su propia vida.
Creo que me quedaré hoy en casa pensando en cómo volver a ver a Lola, de momento se donde vive, pero visto el ultimo intento de hablar con ella y su reacción creo que ahora tendré que observarla en la penumbra y seguir cada paso que dé, en cada momento.
2 FEBRERO 1983
Después de mucho pensar durante toda la noche no he llegado planificar como puedo llevar a cabo mi proyecto. No llegan a atarse todos los cabos y ninguno puede quedar suelto….
3 FEBRERO 1983
Por qué el amor cuando no es correspondido por la persona que realmente queremos, se convierte en un concepto insípido, cómo puede pasar del mejor sabor al mas amargo en la vida. Siempre vemos a parejas o gente que se quiere por la calle, pero realmente se quieren o simplemente intentan aparentarlo. En mi vida nunca he tenido ninguna experiencia que me haya hecho perder la cabeza por amor en el buen sentido, sin embargo el amargo sentimiento que estoy sintiendo en mi corazón en estos instantes es inexplicable en palabras, solo aquellos que viven en el desamor y en la duda de si serán queridos alguna vez por alguien pueden acercarse a entender lo que estoy intentado explicar.
Y por ello, por este sentimiento insustancial, creo que mi mente está rozando la locura, hasta tal punto que estoy intentando trazar un plan para hacer sufrir a esa mujer que no me corresponde.
Todo se convierte en un elemento material al que algunos no le dan importancia, ni tampoco piensan en la consecuencias que puede acarrear hacer daño a la persona que realmente algún día puede llegar a quererte tanto como a su propia vida.
Creo que me quedaré hoy en casa pensando en cómo volver a ver a Lola, de momento se donde vive, pero visto el ultimo intento de hablar con ella y su reacción creo que ahora tendré que observarla en la penumbra y seguir cada paso que dé, en cada momento.
jueves, 23 de febrero de 2012
CAPITULO X
CAPITULO X
1 FEBRERO 1983
Los días cada vez me parecen más largos y no hay duda de que con la impaciencia es lo único que consigo, solo espero volver a verla y parece que no será posible, que ella no quiere volver a verme por alguna causa, quizás le he parecido poco simpático, poco agraciado o simplemente ha visto en mi mirada la obsesión que siento.
No paro de soñar con ella hasta el punto de cabrearme porque al despertar realmente ella no está a mi lado. Necesito saber donde vive e ir a buscarla sin que ella sepa nada, no puede hacerme esto.
Necesito poder tocarla y tenerla entre mis brazos, pero ¿por qué está obsesión? estaré loco, seguro que no, que cualquier persona enamorada haría esto.
Creo que saldré e intentaré buscar información por algún lugar por si alguien la conoce. Por suerte fui precavido y apunte su dirección cuando encontré su documentación para poder mirarla aunque fuera de lejos y ahora me serviría como método de búsqueda.
Acabo de volver a casa y aunque parecía que el viento cambiaba no fue así, durante la mañana he recorrido todos los barrios y he entrado en todas las panaderías.
He supuesto que una chica que vive sola bajaría a comprarlo. Y así fue recorrí todas las panaderías hasta dar con la buena, en ella me dieron toda la información necesaria para saber el paradero de mi enamorada.
Me explicaron a la perfección cual era la calle, portal, número e incluso información personal que me sirvió para conocerla aún mas. Es lo que solía pasar con las tenderas chismosas de los barrios, que siempre conocían de un modo insospechado la vida de todos sus clientes, si eran solteros o casados, si tenían hijos si tenían familiares fallecidos, en que trabajaban, con quién se acostaban, absolutamente todo.
Y así era como la panadera conocía a la perfección la vida de Lola. Tal como me explicó donde vivía, me dirigí sin mirar a otra parte hacia mi objetivo, cuando llegué allí pensé que seria demasiado violento que me viera allí plantado y pensaría que la estaba acosando, por eso decidí que lo mejor sería escribirle una carta con remite para ver si obtenía respuesta.
Así fue, me dirigí hacia un estanco, compré un sobre, un sello, un papel y un bolígrafo, para no perder tiempo, me senté en el bar que había frente a su casa, escribiéndola allí mismo, me dispuse a escribir:
Querida Lola
Creo que podrá parecer que te persigo o que quiero conseguir algo de ti, de hecho así es, desde el primer momento que te vi algo por mi cuerpo me sobrecogió y sentí que eres la mujer que quiero tener en mi vida. En multitud de ocasiones he intentado buscarte, saber de ti, hasta el punto de recorrer casi toda la ciudad por si alguien te conocía-
Hasta que te encontrado. Pensé que habíamos simpatizados pero veo que el sentimiento no es mutuo, quizás tengas una vida ajetreada y por eso no he sabido nada pero no puedo concebir la idea de estar un día mas sin verte y la mejor manera de decirte esto he pensado que sería en una carta para así no ver la cara que pones cuando te dijera esto. Me da miedo pensar que creas que soy un loco y que jamás sea esta carta respondida, pero no he podido esperar mas.
Besos
Álvaro Sánchez.
Tales eran las palabras que escribí en la carta y se exactamente todas las que fueron porque no llegué a meterla en su buzón y he copiado todo lo que puse, ya que algo inesperado ocurrió.
Mientras escribía la carta sentado en la terraza del bar, Lola pasó por la acera de enfrente para entrar en su portal y el gesto que avisté en su rostro cuando me vio no era precisamente de alegría.
Cuando me miró sentí en sus ojos una expresión de repugnancia y aversión hacia mi. Esa mirada me partió el corazón en dos, todo mi esfuerzo de búsqueda habían sido en vano, no solo había servido para confirmarle a Lola que estaba loco, sino para saber que ella no sentía verdaderamente nada por mi.
Y tan loco que estoy que lo único que siento ahora es rabia y ganas de que sienta lo mismo que estoy sintiendo ahora, se que estas palabras puedes sonar algo fuertes pero es lo que siento unas ganas terribles de que sienta dolor ella y todas las mujeres que lo único que quieren es hacer sufrir a aquellos que las aman, y si no está conmigo no estará con nadie.
A medida que escribo mi sed de venganza aumenta, pero no puedo conseguir lo que quiero sin premeditación o todo saldrá mal. Es la mujer perfecta, vive sola en una ciudad donde no tiene familia. Nadie la encontraría si algo le pasase.
De momento dejare de escribir por hoy hasta mañana.
1 FEBRERO 1983
Los días cada vez me parecen más largos y no hay duda de que con la impaciencia es lo único que consigo, solo espero volver a verla y parece que no será posible, que ella no quiere volver a verme por alguna causa, quizás le he parecido poco simpático, poco agraciado o simplemente ha visto en mi mirada la obsesión que siento.
No paro de soñar con ella hasta el punto de cabrearme porque al despertar realmente ella no está a mi lado. Necesito saber donde vive e ir a buscarla sin que ella sepa nada, no puede hacerme esto.
Necesito poder tocarla y tenerla entre mis brazos, pero ¿por qué está obsesión? estaré loco, seguro que no, que cualquier persona enamorada haría esto.
Creo que saldré e intentaré buscar información por algún lugar por si alguien la conoce. Por suerte fui precavido y apunte su dirección cuando encontré su documentación para poder mirarla aunque fuera de lejos y ahora me serviría como método de búsqueda.
Acabo de volver a casa y aunque parecía que el viento cambiaba no fue así, durante la mañana he recorrido todos los barrios y he entrado en todas las panaderías.
He supuesto que una chica que vive sola bajaría a comprarlo. Y así fue recorrí todas las panaderías hasta dar con la buena, en ella me dieron toda la información necesaria para saber el paradero de mi enamorada.
Me explicaron a la perfección cual era la calle, portal, número e incluso información personal que me sirvió para conocerla aún mas. Es lo que solía pasar con las tenderas chismosas de los barrios, que siempre conocían de un modo insospechado la vida de todos sus clientes, si eran solteros o casados, si tenían hijos si tenían familiares fallecidos, en que trabajaban, con quién se acostaban, absolutamente todo.
Y así era como la panadera conocía a la perfección la vida de Lola. Tal como me explicó donde vivía, me dirigí sin mirar a otra parte hacia mi objetivo, cuando llegué allí pensé que seria demasiado violento que me viera allí plantado y pensaría que la estaba acosando, por eso decidí que lo mejor sería escribirle una carta con remite para ver si obtenía respuesta.
Así fue, me dirigí hacia un estanco, compré un sobre, un sello, un papel y un bolígrafo, para no perder tiempo, me senté en el bar que había frente a su casa, escribiéndola allí mismo, me dispuse a escribir:
Querida Lola
Creo que podrá parecer que te persigo o que quiero conseguir algo de ti, de hecho así es, desde el primer momento que te vi algo por mi cuerpo me sobrecogió y sentí que eres la mujer que quiero tener en mi vida. En multitud de ocasiones he intentado buscarte, saber de ti, hasta el punto de recorrer casi toda la ciudad por si alguien te conocía-
Hasta que te encontrado. Pensé que habíamos simpatizados pero veo que el sentimiento no es mutuo, quizás tengas una vida ajetreada y por eso no he sabido nada pero no puedo concebir la idea de estar un día mas sin verte y la mejor manera de decirte esto he pensado que sería en una carta para así no ver la cara que pones cuando te dijera esto. Me da miedo pensar que creas que soy un loco y que jamás sea esta carta respondida, pero no he podido esperar mas.
Besos
Álvaro Sánchez.
Tales eran las palabras que escribí en la carta y se exactamente todas las que fueron porque no llegué a meterla en su buzón y he copiado todo lo que puse, ya que algo inesperado ocurrió.
Mientras escribía la carta sentado en la terraza del bar, Lola pasó por la acera de enfrente para entrar en su portal y el gesto que avisté en su rostro cuando me vio no era precisamente de alegría.
Cuando me miró sentí en sus ojos una expresión de repugnancia y aversión hacia mi. Esa mirada me partió el corazón en dos, todo mi esfuerzo de búsqueda habían sido en vano, no solo había servido para confirmarle a Lola que estaba loco, sino para saber que ella no sentía verdaderamente nada por mi.
Y tan loco que estoy que lo único que siento ahora es rabia y ganas de que sienta lo mismo que estoy sintiendo ahora, se que estas palabras puedes sonar algo fuertes pero es lo que siento unas ganas terribles de que sienta dolor ella y todas las mujeres que lo único que quieren es hacer sufrir a aquellos que las aman, y si no está conmigo no estará con nadie.
A medida que escribo mi sed de venganza aumenta, pero no puedo conseguir lo que quiero sin premeditación o todo saldrá mal. Es la mujer perfecta, vive sola en una ciudad donde no tiene familia. Nadie la encontraría si algo le pasase.
De momento dejare de escribir por hoy hasta mañana.
martes, 21 de febrero de 2012
CAPITULO IX
CAPITULO IX
30 ENERO 1983
Hoy he decidido llevarme el diario conmigo y escribirlo todo, no quiero perder detalle de lo que pase, porque creo que va a ser un día muy peculiar.
Ahora me encuentro sentado en el bar, donde todas las mañanas espero que me traigan el desayuno, me gusta desayunar siempre fuera por el olor a café y a pan tostado, el gentío que se levanta temprano para hacer sus compras o ir a trabajar, el calor que entra cuando el café caliente pasa por el estómago, que minutos antes estaba congelado. Como la nariz que antes estaba fría como el hielo empieza a tomar color y a enrojecerse.
Me gusta ver como la gente sin conocerse de nada se saluda por cortesía o por habitualidad, yo sólo me limito a observar el comportamiento de éstas, que me resulta algunas veces tan extraño como necesario, ya que aquí me ven, que para pasar mi soledad me limito a escribir y el mínimo contacto que he tenido con una mujer, me ha producido francamente un aire de vitalidad y alegría en mi monótona vida.
Se acerca el camarero, dejare de escribir.
Creí que el día iba a ser interesante, pero me equivoqué, de hecho me lleve el diario fuera de casa para no perder detalle.
No se lo que me hizo pensar que hoy iba a ser diferente, quizás porque sentí que volvería a ver a Lola y quería plasmar de una manera casi perfecta aquello que ella me transmite y siento cada vez que estoy cerca suya, pero no fue así de hecho ni siquiera la vi.
Ella el día anterior me dijo que quizá iría al parque, pero que no era seguro, aunque en mi interior tenia la esperanza de que la vería, pero como dije al principio para conocerla si hace falta iré al lugar hasta que consiga tener una relación mas intensa con ella.
Hoy estoy algo cabreado la verdad, porque esperaba poder escribir algo nuevo e interesante. pero nada ha ocurrido así que prefiero acostarme e intentar soñar con ella.
31 ENERO 1983
Me encuentro sentado en mi sillón, son casi las doce de la noche, mi enfado aumenta por momentos, no logró conseguir ver a Lola, aunque ella me dijo que volvería al parque.
Creo que estoy empezando a tener un trastorno obsesivo con esa mujer, no paro de pensar en ella.
Hoy he soñado con ella, que es lo que deseaba, pero durante toda la mañana he estado rondando por todo el barrio, por si la veía, no quiero parecer un loco pero no se que me está pasando, daría lo que fuera por volver a ver a Lola.
Lo que no comprendía era qué es lo que me pasaba, su figura colmaba mis pensamientos durante todo el tiempo que estuviera despierto o dormido, ella siempre aparecía en mi mente. En solo cuatro días parecía que hubiera estado con ella durante toda la vida y ahora no me puedo separar de ella.
¿ Porque no puedo parar de pensar?.
Que sensación de agobio, a la poca gente que me habla le contesto mal y solo habló de ella, de cómo es su rostro, su esbelta figura, su personalidad y de por qué no consigo verla.
Incluso le cuento esta historia a gente que no conozco.
Hoy he llegado a tomarme una copa en un bar solo para contarle al camarero mi penuria, aunque sinceramente creo que en muchos momentos los camareros están para eso, para aguantar las calamidades de otras personas, aunque a ellos no le interese nada de lo que estas contando, su labor es escucharte para mantenerte allí el mayor tiempo posible, tu tomar más copas y gastar más dinero en su bar y no en otro.
Ellos se limitan a asentir y decirnos lo que queremos escuchar y darnos la razón en todo, nos ponen una sonrisa aunque los estemos insultando, Pero a pesar de que no me haya escuchado yo por lo menos me he quedado algo aliviado.
Creo que por hoy dejare de escribir hasta mañana impaciente para saber que pasa, no se si volveré al bar donde tomé hoy las copas, ya que el camarero a pesar de no importarle nada de lo que le dije, parecía amable y me entendía.
Si mañana sigo sin verla, distraeré mi mente con el alcohol.
30 ENERO 1983
Hoy he decidido llevarme el diario conmigo y escribirlo todo, no quiero perder detalle de lo que pase, porque creo que va a ser un día muy peculiar.
Ahora me encuentro sentado en el bar, donde todas las mañanas espero que me traigan el desayuno, me gusta desayunar siempre fuera por el olor a café y a pan tostado, el gentío que se levanta temprano para hacer sus compras o ir a trabajar, el calor que entra cuando el café caliente pasa por el estómago, que minutos antes estaba congelado. Como la nariz que antes estaba fría como el hielo empieza a tomar color y a enrojecerse.
Me gusta ver como la gente sin conocerse de nada se saluda por cortesía o por habitualidad, yo sólo me limito a observar el comportamiento de éstas, que me resulta algunas veces tan extraño como necesario, ya que aquí me ven, que para pasar mi soledad me limito a escribir y el mínimo contacto que he tenido con una mujer, me ha producido francamente un aire de vitalidad y alegría en mi monótona vida.
Se acerca el camarero, dejare de escribir.
Creí que el día iba a ser interesante, pero me equivoqué, de hecho me lleve el diario fuera de casa para no perder detalle.
No se lo que me hizo pensar que hoy iba a ser diferente, quizás porque sentí que volvería a ver a Lola y quería plasmar de una manera casi perfecta aquello que ella me transmite y siento cada vez que estoy cerca suya, pero no fue así de hecho ni siquiera la vi.
Ella el día anterior me dijo que quizá iría al parque, pero que no era seguro, aunque en mi interior tenia la esperanza de que la vería, pero como dije al principio para conocerla si hace falta iré al lugar hasta que consiga tener una relación mas intensa con ella.
Hoy estoy algo cabreado la verdad, porque esperaba poder escribir algo nuevo e interesante. pero nada ha ocurrido así que prefiero acostarme e intentar soñar con ella.
31 ENERO 1983
Me encuentro sentado en mi sillón, son casi las doce de la noche, mi enfado aumenta por momentos, no logró conseguir ver a Lola, aunque ella me dijo que volvería al parque.
Creo que estoy empezando a tener un trastorno obsesivo con esa mujer, no paro de pensar en ella.
Hoy he soñado con ella, que es lo que deseaba, pero durante toda la mañana he estado rondando por todo el barrio, por si la veía, no quiero parecer un loco pero no se que me está pasando, daría lo que fuera por volver a ver a Lola.
Lo que no comprendía era qué es lo que me pasaba, su figura colmaba mis pensamientos durante todo el tiempo que estuviera despierto o dormido, ella siempre aparecía en mi mente. En solo cuatro días parecía que hubiera estado con ella durante toda la vida y ahora no me puedo separar de ella.
¿ Porque no puedo parar de pensar?.
Que sensación de agobio, a la poca gente que me habla le contesto mal y solo habló de ella, de cómo es su rostro, su esbelta figura, su personalidad y de por qué no consigo verla.
Incluso le cuento esta historia a gente que no conozco.
Hoy he llegado a tomarme una copa en un bar solo para contarle al camarero mi penuria, aunque sinceramente creo que en muchos momentos los camareros están para eso, para aguantar las calamidades de otras personas, aunque a ellos no le interese nada de lo que estas contando, su labor es escucharte para mantenerte allí el mayor tiempo posible, tu tomar más copas y gastar más dinero en su bar y no en otro.
Ellos se limitan a asentir y decirnos lo que queremos escuchar y darnos la razón en todo, nos ponen una sonrisa aunque los estemos insultando, Pero a pesar de que no me haya escuchado yo por lo menos me he quedado algo aliviado.
Creo que por hoy dejare de escribir hasta mañana impaciente para saber que pasa, no se si volveré al bar donde tomé hoy las copas, ya que el camarero a pesar de no importarle nada de lo que le dije, parecía amable y me entendía.
Si mañana sigo sin verla, distraeré mi mente con el alcohol.
lunes, 20 de febrero de 2012
CAPITULO VIII
CAPITULO VIII
29 ENERO 1983
Cómo empezar a contar lo que hoy me ha sucedido. Que mejor manera que empezar desde el principio y detallar cada momento.
Ayer, al dejar de escribir me recoste sobre mi cama pensando en Lola, que si mal no recuerdo era su nombre, aunque es imposible de olvidar.
Me quedé dormido sin ni siquiera darme cuenta que incluso estaba vestido y que no había apagado las luces. Durante toda la noche estuve soñando con ella, con aquella hermosa mujer a la que quizás no volviera a ver, pero que indudablemente si en mi mano estuviera iría hasta el fin del mundo.
Al levantarme por la mañana, algo en mi interior me decía que hoy si la vería, pero quien sabe, ayer también tenia esa sensación.
Cuando salí de mi casa, después de haberme duchado y vestido elegantemente por si la encontraba tener la mejor presencia posible, me dirigí a la cafetería donde siempre desayuno. Como cualquier día pedí un café cortado y media tostada. Nada peculiar estaba pasando hasta que cuando fui a comprar el periódico andando por la calle encontré una cartera, sin esperar nada sorprendente el día dio un giro inesperado.
Me agaché a cogerla, me levante y me dispuse a abrirla para ver si dentro había alguna indentificación, Y así fue, pero tal fue mi sorpresa cuando vi que el carnet que contenía era de la mujer que conocí hace unos días. Lola Hidalgo Jimenez, nacida el 10 de abril de 1961 en Madrid. La chica solo tenía 22 años y a pesar de su juventud, sus palabras y su cara no expresaban esa edad. Ahora era la posibilidad de poder verla aunque sólo sea una única vez mas.
Mi dilema era si llevar la cartera a la comisaria o entregársela a ella en persona y que me tomase como un hombre honrado y su salvador. Bueno salvador seria demasiado, pero quizá para darme las gracias se tome un café conmigo.
Preferí llevársela personalmente a su casa, pero no me había dado cuenta que su dirección era de Madrid y no de Salamanca, por eso la única alternativa que encontré fue ir a la comisaria para dejarla y quizás dejar algún dato sobre mi para que ella pudiera contactar conmigo.
Me dispuse a dirigirme hacia la comisaria y cuando allí me encontraba comencé a contarle al policía lo que me ocurrió.
Le comenté que había encontrado esa cartera pero que conocía a la dueña y me gustaría entregársela personalmente, pero como su dirección actual no era la correcta haber si podía dispensarme la calle donde residía.
Después de mucho discutir no conseguí nada por parte del policía y tuve que dejar la cartera allí, entonces pensé que si me quedaba, en algún momento ella pasaría a recogerla y por fin la vería.
Así fue, después de casi tres horas sentado viendo como pasaban mucha gente, unas para renovar el dni, otras para denunciar algún pequeño hurto o cualquier motivo que realmente no me interesaba, escuché una voz suave que preguntaba,
-Perdone señor policía ¿alguien ha traído una cartera?, es que esta mañana se me cayó en medio de la calle y tenia la esperanza de que alguna buena persona viniera a entregarla.
El policía le respondió, que de hecho quien había traído la cartera estaba sentado justo destrás suya.
Ella se volvió y cuando miró, algo entró por mi boca y recorrió todo mi cuerpo, como si tuviera muchísimo aire contendio en mis pulmones, la respiración comenzó a acelerarse y no paraba de pestañear. Ella se acercó y me dijo:
-muchisimas gracias, otra persona no la hubiera traido. Pero... yo te conozco ¿verdad?
-Si nos vimos el otro día . Es que esta mañana me encontré la cartera y vi que en la documentación aparecia tu foto, me quedé sorprendido y pensé llevarla a tu casa pero veo que no eres de aquí.
-Pues no, no lo soy. Oye me gustaria invitarte a tomar algo para darte las gracias por lo que has hecho
Cuando pronuncio esas palabras, la misma sensación recorrió mi cuerpo e instantaneamente le contesté que si, lo único que deseaba era pasar algo de tiempo junto a ella y que mejor manera que ir a tomar algo y asi poder tener alguna toma de contacto mas.
A pesar de ser invierno el sol brillaba con todo su esplendor y apetecia salir a la calle, a mi desde luego me daba igual que cayera granizo o nevara, el hecho de estar con ella era lo único que realmente me importaba.
Cuando llegamos al parque le pregunte que de dónde era, porque al ver su carnet pude observar que no era de aquí, si no que era una chica de ciudad, me dijo que era de Madrid y que tuvo que venir a vivir aquí porque buscaba algo de tranquilidad y paz para poder escribir en armonía, que era a lo que se dedicaba y en Madrid el estrés no la dejaba evadirse para poder hacerlo.
No me dió tiempo a preguntarle nada más, que a la media hora se despidió de mí, era evidente que no quería estar mucho a mi lado, eso de invitarme a un café, era una simple cortesía para presumir ser una chica educada.
Nunca encontré el momento para decirle lo que sentía, pensé que podría parecer algo inoportuno y violento, ya que solo conocía de ella lo que me estaba contando y en solo tres días nadie se puede enamorar, por eso decidí intentar verla mas días, para poder conocer mas de su persona, y ella de la mia, ¿quién sabe? quizás sea la mujer que me haga creer en el amor.
29 ENERO 1983
Cómo empezar a contar lo que hoy me ha sucedido. Que mejor manera que empezar desde el principio y detallar cada momento.
Ayer, al dejar de escribir me recoste sobre mi cama pensando en Lola, que si mal no recuerdo era su nombre, aunque es imposible de olvidar.
Me quedé dormido sin ni siquiera darme cuenta que incluso estaba vestido y que no había apagado las luces. Durante toda la noche estuve soñando con ella, con aquella hermosa mujer a la que quizás no volviera a ver, pero que indudablemente si en mi mano estuviera iría hasta el fin del mundo.
Al levantarme por la mañana, algo en mi interior me decía que hoy si la vería, pero quien sabe, ayer también tenia esa sensación.
Cuando salí de mi casa, después de haberme duchado y vestido elegantemente por si la encontraba tener la mejor presencia posible, me dirigí a la cafetería donde siempre desayuno. Como cualquier día pedí un café cortado y media tostada. Nada peculiar estaba pasando hasta que cuando fui a comprar el periódico andando por la calle encontré una cartera, sin esperar nada sorprendente el día dio un giro inesperado.
Me agaché a cogerla, me levante y me dispuse a abrirla para ver si dentro había alguna indentificación, Y así fue, pero tal fue mi sorpresa cuando vi que el carnet que contenía era de la mujer que conocí hace unos días. Lola Hidalgo Jimenez, nacida el 10 de abril de 1961 en Madrid. La chica solo tenía 22 años y a pesar de su juventud, sus palabras y su cara no expresaban esa edad. Ahora era la posibilidad de poder verla aunque sólo sea una única vez mas.
Mi dilema era si llevar la cartera a la comisaria o entregársela a ella en persona y que me tomase como un hombre honrado y su salvador. Bueno salvador seria demasiado, pero quizá para darme las gracias se tome un café conmigo.
Preferí llevársela personalmente a su casa, pero no me había dado cuenta que su dirección era de Madrid y no de Salamanca, por eso la única alternativa que encontré fue ir a la comisaria para dejarla y quizás dejar algún dato sobre mi para que ella pudiera contactar conmigo.
Me dispuse a dirigirme hacia la comisaria y cuando allí me encontraba comencé a contarle al policía lo que me ocurrió.
Le comenté que había encontrado esa cartera pero que conocía a la dueña y me gustaría entregársela personalmente, pero como su dirección actual no era la correcta haber si podía dispensarme la calle donde residía.
Después de mucho discutir no conseguí nada por parte del policía y tuve que dejar la cartera allí, entonces pensé que si me quedaba, en algún momento ella pasaría a recogerla y por fin la vería.
Así fue, después de casi tres horas sentado viendo como pasaban mucha gente, unas para renovar el dni, otras para denunciar algún pequeño hurto o cualquier motivo que realmente no me interesaba, escuché una voz suave que preguntaba,
-Perdone señor policía ¿alguien ha traído una cartera?, es que esta mañana se me cayó en medio de la calle y tenia la esperanza de que alguna buena persona viniera a entregarla.
El policía le respondió, que de hecho quien había traído la cartera estaba sentado justo destrás suya.
Ella se volvió y cuando miró, algo entró por mi boca y recorrió todo mi cuerpo, como si tuviera muchísimo aire contendio en mis pulmones, la respiración comenzó a acelerarse y no paraba de pestañear. Ella se acercó y me dijo:
-muchisimas gracias, otra persona no la hubiera traido. Pero... yo te conozco ¿verdad?
-Si nos vimos el otro día . Es que esta mañana me encontré la cartera y vi que en la documentación aparecia tu foto, me quedé sorprendido y pensé llevarla a tu casa pero veo que no eres de aquí.
-Pues no, no lo soy. Oye me gustaria invitarte a tomar algo para darte las gracias por lo que has hecho
Cuando pronuncio esas palabras, la misma sensación recorrió mi cuerpo e instantaneamente le contesté que si, lo único que deseaba era pasar algo de tiempo junto a ella y que mejor manera que ir a tomar algo y asi poder tener alguna toma de contacto mas.
A pesar de ser invierno el sol brillaba con todo su esplendor y apetecia salir a la calle, a mi desde luego me daba igual que cayera granizo o nevara, el hecho de estar con ella era lo único que realmente me importaba.
Cuando llegamos al parque le pregunte que de dónde era, porque al ver su carnet pude observar que no era de aquí, si no que era una chica de ciudad, me dijo que era de Madrid y que tuvo que venir a vivir aquí porque buscaba algo de tranquilidad y paz para poder escribir en armonía, que era a lo que se dedicaba y en Madrid el estrés no la dejaba evadirse para poder hacerlo.
No me dió tiempo a preguntarle nada más, que a la media hora se despidió de mí, era evidente que no quería estar mucho a mi lado, eso de invitarme a un café, era una simple cortesía para presumir ser una chica educada.
Nunca encontré el momento para decirle lo que sentía, pensé que podría parecer algo inoportuno y violento, ya que solo conocía de ella lo que me estaba contando y en solo tres días nadie se puede enamorar, por eso decidí intentar verla mas días, para poder conocer mas de su persona, y ella de la mia, ¿quién sabe? quizás sea la mujer que me haga creer en el amor.
domingo, 19 de febrero de 2012
CAPITULO VII
CAPITULO
VII
Me encuentro en casa, en mi asiento preferido.Junto a él, hay una pequeña mesita, en ella me espera un vaso corto con escocés y un cigarrillo.
Cuando me dijo su nombre quedé encantado, escribo la conversación que tuve con ella porque me acuerdo de cada palabra que pronunció y de cada gesto.
28
ENERO 1983
Una vez más empezaré a contar lo que me ha ocurrido durante el día.
Después
del cigarrillo, Tony comenzó a leer de nuevo:
Me encuentro en casa, en mi asiento preferido.Junto a él, hay una pequeña mesita, en ella me espera un vaso corto con escocés y un cigarrillo.
Mientras
escribo, me alumbra una luz de una antigua lámpara de pie. Me
encanta esta sensación, casi todas las noches la experimento pero
nunca me canso y menos hoy ya que hay que contar algo especial.
Por
fin he conocido a alguien en quien creo que posaré mis inquietudes.
La convertiré en mi interlocutora diaria, la que me escuchará y a
quien por supuesto mostraré mi verdadera personalidad.
Ahora
me dispondré a contar lo que ocurrió esa tarde, como he dicho
espero volver a ver a la bella fémina del parque mañana, ya que
durante la tarde hemos comprobado que tenemos muchas cosas en común
y que realmente podemos encontrar apoyo el uno en el otro. Cuando
dejé de escribir volví mi cara hacia ella y la miré, parecía
no darse cuenta de que yo me estuviera fijando es sus perfectas
facciones, en ese instante me pude fijar absolutamente en todo, sus
ojos, su pelo, su nariz, todo era de una proporción diminuta, pero
compaginaban.
Sus cejas eran
perfectas, se notaba que cuidaba cada rincón de su faz, entonces
inundado en su inmensa belleza giró su cuerpo hacia a mi y me
pregunto
-Le
conozco
-Oh
lo siento estaba admirado con su extraordinaria belleza
-Pero…
esta usted loco
-No
se sienta mal, ni intimidada lo siento no pensé que le molestara
-No
me molesta, pero si algo incomodo normalmente nadie se fija en mi
-Que
nadie se fija en usted, seguro que tiene a miles de admiradores
-Ooo
deje de decirme esas cosas o terminare creyéndomelas
-Créaselas,
normalmente soy un hombre solitario y no me suelo fijar en nadie pero
usted….
-Tutéeme,
porque dice que es un hombre solitario, alguien solitario no
entablaría conversación con otra persona así de pronto.
-Ha
sido una sensación que he tenido hacia ti. Pero que descortesía me
presento mi nombre es Alvaro.
-Encantada,
el mio es Lola Cuando me dijo su nombre quedé encantado, escribo la conversación que tuve con ella porque me acuerdo de cada palabra que pronunció y de cada gesto.
Yo
intenté ser lo mas simpático que pude, casi nunca lo había sido
con nadie.
-
bueno y cuénteme que hace en este parque.
-Le
he dicho que me tutee, me siento mayor si no..
-Esta
bien…. Hahaha cuéntame que haces en este parque
-Pues
estoy tomando un descanso, normalmente siempre estoy escribiendo
encerrada en un ático que tengo alquilado, si no, estoy trabajando y
suelo salir a descansar la mente y relajarme a este parque casi todos
los días
-Asi
que escribes… yo podría decirse que también escribo pero no para
nadie solo guardo todo lo que pienso en este diario, de hecho antes
de hablar con usted estaba escribiéndolo.
A
pesar de que recuerde la conversación casi perfectamente, creo que
es tarde, así que me limitaré a resumir lo que paso posteriormente.
Estuvimos
hablando sobre una hora, contándos en resumidas cuentas nuestras
vidas, sin profundizar en ella.
El
tiempo pasaba veloz mientras ella hablaba, yo casi siempre estaba
callado pero tampoco quería hablar, solo quería escuchar como lo
hacía.Tenía una gran facilidad de palabra.
Después
de ese tiempo, se despidió de mi y se largó.
Cuando
lo hizo, es cuando pude ver como era, tenia unas medida perfectas, un
piel tersa y suave que brillaba, su mirada me obnubiló y sus labios
incitaban al deseo. Deseaba verla de nuevo, por eso le pregunte si
estaría aquí mañana cual pregunta no tuvo respuesta y se marchó
sin decir nada.
Pero
por eso mañana y durante todos los días que pueda iré a ese parque
para volverla a ver.
Creo
que a podido ser uno de los días mas intensos de mi vida. Así que
por hoy creo que es bastante y ansioso espero el día de mañana
Una vez más empezaré a contar lo que me ha ocurrido durante el día.
Ayer
fue uno de los mejores días de mi vida, ya sea por aquella mujer que
conocí o porque me levante algo positivo, pero no, indudablemente fue
por conocer a esa mujer, que me produjo en cuanto la vi, una nueva
sensación.
Al
verla por primera vez y al parecer la única. algo pasó por todo mi
cuerpo, nervios podían ser, o quizás que ella me hizo sentir que
debía conocerla. Y digo al parecer única, porque hoy he ido al mismo
lugar sin ninguna fortuna, pensé que esta vez la vida si me iba
a recompensar, pero recompensar por qué si nunca había echo nada por
nadie, si mi egoismo siempre había sido un defecto que había
causado mi soledad.
Pero esta vez no fue así me comporte con ella
como con nadie me presenté, la adulé, pero así tampoco. Supongo
que el destino no quiere que una persona como yo, se cruce por el
camino de una mujer triunfadora que escribe y que por mi culpa puede
que su inspiración no vuelva.
Pero
aun así seguiré intentándolo, ya que puede que no haya ido, no
porque no quiera verme sino porque realmente le haya surgido otro
asunto que desconozco y el cual le ha hecho no poder asistir a la “no
cita” que “no acordamos”
Ahora
me parece algo aburrido contar un día monótono sin que ella aparezca
en mi diario, no paro de pensar en ella. Hoy me he levantado pensando
en si me la encontraría por la calle o si cuando fui a comprar el
periódico estaría allí o si estaría sentada en el parque como un día
antes. Pero nada de eso pasó, ni me la encontré en la calle ni en
el parque, ni comprando el periódico.
En
mucho libros de romances hablan del flechazo, nunca había creído en
esa palabra, pero quizás lo que noté con ella si lo fuera y
no obsesión, simplemente me pareció una persona interesante de
conocer a la que podría contarle mi día a día y no tener que
escribirlo. Una persona que me haga olvidar esta desdichada vida por
la que llevo pasando durante mucho tiempo.
No
tengo explicación para lo que pasa por todo mi cuerpo cuando pienso
ella, y porque me apetece verla tanto. Siento la necesidad de que
debería buscarla por cielo y tierra, hasta encontrarla, porque
posiblemente no la vuelva a ver y ésta será la única manera de
poder tener un mínimo contacto con ella aunque solo sea visual.
Pero
en fin creo que por hoy voy a dejar de escribir, prefiero acostarme y
no pensar mas en lo que podría haber pasado si hoy la hubiera visto.
sábado, 18 de febrero de 2012
CAPITULO VI
CAPITULO VI
Mientras, Tony se fue pensativo hacia el descampado para pensar en lo ocurrido y en cómo podía ayudar a Lucía, el tema le importaba tanto que ni siquiera se acordaba del trayecto de casa de Lucía al descampado. Cuando llegó, cayó en la cuenta de que el libro que encontró por la mañana todavía estaba allí y que éste era el momento para abrirlo y leer su contenido, pero antes decidió fumar uno de los cigarrillos que escondía bajo el sillón. Mientras lo hacia no dejaba de pensar en sus páginas, en si realmente era un asesino quien lo había escrito o de lo contrario era una simple novela negra.
Sentado en el sillón, buscó el libro y vio que estaba entre los dos asientos, se le cayó del bolsillo cuando se quedó dormido al salir de clase. Cuando lo cogió, dudó si debería abrirlo, pero lo finalmente lo hizo, abrió la pasta y en la primera hoja se podía leer:
A todo el que lea este libro, que este seguro que nada es inventado, son relatos reales que yo mismo he escrito.
Cómo a pesar de que me han buscado he podido realizar numerosos asesinatos.
Ahora dejo mis memorias para que otro los lea y pueda comprobar el éxtasis que proporciona matar a alguien. No soy escritor ni nada por el estilo así que perdonen mi escritura. Espero que todo aquel que lea este libro lo vuelva a dejar en otro sitio para que alguien pueda volver a leerlo. Salamanca 1983
Cuando leyó la fecha, vio que sólo hacía dos años en que el libro había sido escrito, que posiblemente muchas personas habían encontrado ese libro y que incluso alguien podría haber seguido sus pasos. A él le suponía una gran intriga lo que iba a leer, por fin iba a poder conocer lo que pensaba un asesino a la hora de matar, lo que sentía después del asesinato si pensaba que era culpable o de otro modo quería seguir matando. Estaba claro que al susodicho, como dijo, matar le proporcionaba satisfacción y a pesar de no ser escritor iba a explicar con todo detalle la sensación.
Una vez leída la primera pagina comenzó a leer el diario, el primer relato tenía una fecha escrita, a partir de ella comenzaría una historia, historia que Tony estaba deseando empezar.
27 ENERO 1983
Hoy me he levantado como cualquier día, no tenía pensamiento de hacer nada en particular, de hecho salí a hacer la compra como hago siempre, he desayunado en la calle y he llegado a mi casa para preparar la comida. Odio mi soledad, porque nadie muestra ningún tipo de interés por mi, ni hombres ni mujeres, puede que salga, que vaya a sitios con aglomeraciones, pero no sé porque mi presencia nunca es agradable.
Por eso he llegado a encerrarme en un mar de soledad, pero no me hace falta nadie, solo yo para poder hacer lo que quiero. Ahora acabo de comer y estoy sentado en un banco, en un parque mientras escribo, el día esta bastante soleado y a pesar de haber varios grupos nadie se acerca a mí, no se si será por mi aspecto desaliñado o porque resulte pesado, pero es indudable que la gente no quiere saber nada de mi, me miran raro cuando pasan por mi lado, puede que sea porque parezco extraño al estar solo escribiendo en medio de un parque, pero ¿qué tiene de extraño? todo el mundo tiene un hobbie o alguna distracción, no se… me resulta un poco extraño todo.
Oh! alguien acaba de sentarse ami lado, creo que voy a dejar de escribir para preguntarle su nombre y poder entablar un conversación con…ella ¿ o el? Ooo es ella, es ella, sin duda voy a dejar de escribir, ¿pero que es lo que hace? mmm es guapa, quiero verle la cara pero por otra parte, para qué y si me ignora, ¡oh! que indecisión, definitivamente dejaré de escribir.
Tony dejó de leer por un instante para encenderse otro cigarrillo, cogió una cerrilla, se lo prendió y antes de seguir con el libro, prefirió esperar unos minutos a fumar, para seguir con total tranquilidad.
viernes, 17 de febrero de 2012
CAPITULO V
CAPITULO V
Salió
de su casa para dirigirse a casa de Lucía, al llegar se atusó el
pelo un poco, se miró su reflejo en el cristal de una ventana que
había junto a la Lucía se mostraba impaciente algo le había
ocurrido, lo cogió velozmente de la mano y apretándosela tiró de
él y lo metió en la casa. Tony pudo ver que Lucía tenía en la
otra mano una carta, estaba super arrugada por la fuerza con que la
tenía cogida. Lucía condujo a Tony hasta el salón y de un empujón
lo tiró en el sofá. Tony no dejaba de pensar que era lo que
alteraba tanto a Lucía y cuál era el contenido de esa carta que la
rodeaba de confusión.
-
Mira Tony es una carta de mi padre, no quería abrirla hasta que
llegases- decía en un tono entrecortado
-
A ver no te sofoques, seguro que no es nada malo.
El
padre de Lucía era una persona que continuamente viajaba, ella casi
nunca tenía la oportunidad de verlo pero cuando estaba con él se
podía sentir la niña mas dichosa del planeta. Era un hombre que
sobre salia de la estatura media, su pelo era castaño oscuro y lucía
entradas pero no llegaban a caracterizarlo como calvo, se podía
comparar con todo un gentelman. Siempre vestía en traje por sus
negocios y portaba un maletín donde guardaba documentos, o quién
sabe. A pesar de ser delgado, su barriga se pronunciaba bajo la
chaqueta y en su cara normalmente relucía una gran sonrisa, con
dientes perfectos.
Tony
no tenía idea del contenido de la carta, no sabía si podría ser
doloroso o no pero estaba casi igual de ansioso que Lucía por saber
lo que tenía escrito.
-
Venga ábrela ya y nos quitamos las dudas.
-
uff me da miedo no se si esperara a que venga mi madre para leerla
con ella
-
Como quieras, pero creo que la deberías abrir y quitarte la intriga.
-
esta bien lo haré- y suspiró tras esas palabras
Se
sentaron uno junto al otro, y despacio comenzó a abrir la carta por
el lateral, la mano de Lucía temblaba, sentía tanto miedo que el
corazón le iba mas rápido de lo normal. Se podía oír su
respiración fácilmente, como el contenido de esa carta le producía
verdadero terror. Cuando terminó de cortar el lateral de la carta la
sacó y empezó a desdoblarla. Por fin la tenia completamente abierta
y comenzó a leer.
Queridas
Mercedes y Lucía:
Puede
que esta carta os resulte de gran sorpresa ya que llevo varios meses,
casi un año sin pisar la casa donde nos alojamos. Durante todos
estos meses me he sentido apenado por no daros noticias de mi
paradero ni actividad y es que tenía miedo de lo que pensarais de mi
y creí que sería mejor no contaros nada para no haceros mas daño,
pero he llegado a la conclusión, de que es al revés con la ausencia
de noticias estaríais muy preocupadas por mi sin saber incluso si me
había muerto.
Con
está carta os quería comunicar mi situación actual y el por qué
de mi abandono.
En
mi viaje a New York , conocí a quien iba a hacer un trato conmigo
para mi empresa, no os la describiré para no crearos mas dolor pero
os confieso que su belleza me obnubilo al momento y cosas horribles
pasaron por mi cabeza, tan horribles que incluso las lleve a cabo
como es el hecho de abandonaros. Conviví con ella durante una semana
y a la vista está que ella también sintió la misma conexión
conmigo, me propuso un nuevo trabajo en California donde ganaría el
doble y me contrariaba cuando pensaba en vosotras. Me decía que
porque tenía que cargar con una familia, porque no seguir un sueño,
que lo mejor era no decirlos nada para que no sufrierais.
Actualmente
resido en San Diego, California, pero no he podido aguantar mas
tiempo sin que tuvierais información.
Con
esta carta espero una respuesta porque quería saber si os parece
deshonrado que una vez al mes os visitase para saber de vosotras y
daros algo de dinero para manteneros sin ningún problema.
Sin
duda se que diréis que no pero en realidad no es una pregunta, es
una nota informativa de lo que haré aunque no aceptéis mi dinero ni
mi presencia, una vez al mes iré a veros.
Lo
que si os puedo dejar claro es que mi ida, será ida y vuelta.
Lo
siento mucho
Un
beso
Vuestro
padre y marido
Lucía
tras leer el contenido de la carta la dejó caer al suelo, esas
letras que leyó hizo que su corazón se encogiera, a tal punto llegó
que casi no podía respirar, en ese instante había entrado en un
estado de ansiedad, pensar que su padre realmente estaba con otra
mujer que las había abandonado por dinero y que muchas veces lo
habían dado por muerto y en realidad el tenía una vida en otro
lugar y que no compartía sus planes con ellas.
La
cara de Lucía era pálida, por un momento Tony pensó que se iba a
desmayar, su respiración cada vez era mas intensa y su cuerpo estaba
inmóvil. Tony en un intento de tranquilizarla la cogió de la mano y
casi pudo sentir lo que Lucía sentía en aquel momento.
De
sus ojos empezaron a caer lágrimas, a cada momento su respiración se
iba normalizando pero todavía estaba en estado de shock, cuando Tony
vio que estaba llorando, la abrazo rodeo su cintura fuerte para que
sintiera que estaba allí con ella, que pudiera sentir protección.
Pasado
unos minutos Lucía volvió a una situación normal todavía con algo
de alteración pero mas tranquila.
-Cómo
ha podido hacernos esto, no puedo contárselo a mi madre, ella …
ella no puede enterarse
-
Pero ¿cuando se presente en tu casa y piense que ha vuelto para
siempre? Se lo tienes que decir
- mi madre caería en una depresión, siempre ha adorado a mi padre, no puedo darle esta noticia.
- mi madre caería en una depresión, siempre ha adorado a mi padre, no puedo darle esta noticia.
-
Pues se la tienes que dar, o simplemente dejar la carta y que la vea
sin mas
- Dios mio… pero ¿cómo? ¿Cómo? – decía mientras empezaba a llorar de nuevo. – Tony te parecerá una indiscreción pero ahora mismo necesito estar sola.
- Dios mio… pero ¿cómo? ¿Cómo? – decía mientras empezaba a llorar de nuevo. – Tony te parecerá una indiscreción pero ahora mismo necesito estar sola.
-
De verdad no quieres que me quede, no abriré la boca pero por lo
menos tendrás algo de compañía.
-
no de verdad te lo agradezco pero necesito pensar que hacer.
-
bueno si es lo que quieres me marcharé pero de todas maneras me
pasaré por aquí dentro de dos o tres horas cuando vuelva a mi casa
para comprobar como estas. Un consejo es que tu madre debe saber esta
noticia sea como sea, se lo digas tu o le dejes la carta para que la
lea… pero lo tiene que saber.
Tras
la conversación Tony abrazo a Lucía de nuevo con gran sentimiento,
como si con ese abrazo pudiera pasar la fuerza. La separó de él
poniéndole las dos manos sobre los hombros y simplemente la miró,
le volvió a dar otro abrazo y se marchó.
Cuando se marcho, Lucía se fue a su cuarto y se tiró en la cama, no paraba de releer la carta una y otra vez, no podía creer todavía lo que estaba leyendo, como a su padre no le importaba nada de lo que les pasase, se empezó a preguntar si tendría hermanos, como sería la mujer…tumbada en la cama boca arriba comenzó a pensar como haría para que su madre se enterase y no sabía si lo mejor sería afrontar el problemas y ya que lo sabía, decírselo o que encontrase la carta y pensase que tendría buenas noticias, o de lo contrario no decirle nada y que cuando viniera su padre fuera una sorpresa, pero que sorpresa sería esa, esa idea se le borró de la mente al instante. También imaginó si dejarla en el buzón como si no supiera nada y hacerse la sorprendida cuando la leyese de nuevo, pero tampoco le convencía la idea, de un modo u otro la noticia le haría daño a su madre, así que reflexionó y llegó a la conclusión de que sea como fuere, seria una desgracia.
Cuando se marcho, Lucía se fue a su cuarto y se tiró en la cama, no paraba de releer la carta una y otra vez, no podía creer todavía lo que estaba leyendo, como a su padre no le importaba nada de lo que les pasase, se empezó a preguntar si tendría hermanos, como sería la mujer…tumbada en la cama boca arriba comenzó a pensar como haría para que su madre se enterase y no sabía si lo mejor sería afrontar el problemas y ya que lo sabía, decírselo o que encontrase la carta y pensase que tendría buenas noticias, o de lo contrario no decirle nada y que cuando viniera su padre fuera una sorpresa, pero que sorpresa sería esa, esa idea se le borró de la mente al instante. También imaginó si dejarla en el buzón como si no supiera nada y hacerse la sorprendida cuando la leyese de nuevo, pero tampoco le convencía la idea, de un modo u otro la noticia le haría daño a su madre, así que reflexionó y llegó a la conclusión de que sea como fuere, seria una desgracia.
Una
vez que había pensado lo que haría con el problema, reflexionó que
lo mejor para relajarse sería dormirse pero con el estado de
nerviosismo no podría, así que bajo a la cocina a coger una
pastilla que le sirviera para conciliar el sueño. Bajó las
escaleras y fue hacia la cocina una vez allí buscó una valeriana,
cogió un vaso lo llenó de agua y se tragó la pastilla. Volvió a
su cuarto y se tumbó hasta que se quedo dormida por completo
pensando en su padre.
jueves, 16 de febrero de 2012
CAPITULO IV
CAPITULO IV
Llegó al salón, donde estaba su hermano sentado, Eduardo. Eduardo tenía 10 años, estaba sentando en el sofá en la posición que siempre tomaba cuando veía la televisión, parecía una gárgola, en cuclillas y con las manos entre las dos piernas parecía como si de un momento a otro fuera a saltar, pero en realidad no era así podía permanecer horas y horas en esa posición. Tony tenía apreció por éste, sentía que tenia que protegerlo pero a partir de la muerte de su madre Tony se lleno de oscuridad y nunca mas volvió a sentir eso por su hermano, lo único que veía era un chico de diez años rubito con el pelo alborotado al que le gustaba ver la tele y que siempre estaba riendo, su faz podía decirse que era bastante más bonita que la suya propia, tenía dos hoyuelos en las mejillas que al reírse se atenuaban y lo hacía mas adorable, su estatura era normal para su edad y aunque Tony fuera muy delgaducho su hermano por el contrario era rechoncho.
Se dirigió al sofá y se sentó junto a él lo miro de una manera extraña, su mirada era de desagrado, en su interior notaba una presión que hacía que sus respiraciones se aceleraran cada vez más, notaba sudor en su frente, parecía que se ahogaba por lo que se levanto de inmediato y corrió a su cuarto. Mientras subía los escalones escuchó algo que nunca antes pudo escuchar, percibió como uno de los escalones crujía, al bajar y subir los escalones de dos en dos como de costumbre jamás lo había notado, esta vez al subirlos de uno en uno, debido a la caída, pudo comprobar que algo extraño había bajo el quinto escalón, pasó una vez, pasó otra, saltó sobre él a pata coja y era un ruido que ni el sabia explicar como si bajo ese escalón hubiera algo hueco.
De un momento a otro su mente se lleno de preguntas, por qué nunca se dio cuenta de ese escalón, qué es lo que había bajo la escalera, desde cuándo se escuchaba ese ruido. Posado en el cuarto escalón y mirando el quinto fijamente a lo lejos pudo oír la voz de Gloria, su madrastra que lo llamaba para que se sentase en la mesa. Tony se quedó quieto frente al escalón sin movimiento alguno, hasta que notó que una mano lo tocaba, sintió una presión, como unas uñas se clavaban en su hombro no con demasiada dureza pero lo bastante como para despertarlo de su estupor.
Tony giró su cabeza y vio a Gloria, tragó saliva se mordió los labios con rabia y dejo caer su hombro para que quitase la mano.
- Vamos hijo que hacías, llevo un rato llamándote, acaso no escuchas…. Ahí Tony - decía mientras negaba con la cabeza
- MM. Iba hacia abajo pero he escuchado un ruido extraño en la escalera
- ¿Un ruido extraño? Tony no digas tonterías, seguro que no es nada
- Te digo que he escuchado un ruido extraño
- Y yo te digo que no digas más tonterías.- Respondió Gloria con cierto nerviosismo
Ante esa respuesta que Gloria dio de un modo inquieto Tony, como era habitual en él comenzó a hacerse innumerables preguntas mientras andaba hacía la mesa.
Se sentó y no esperó que todos estuvieran para empezar a comer. Cogió un trozo de pollo al horno, decidió optar por el muslo era su parte favorita y empezó a comer como si fuera su ultima comida. Podía apreciarse como tenía parte de su cara llena de aceita y grasa del pollo e incluso cuando hablaba se podía ver los trozos de pollos entre los dientes, no era un chico de excelentes modales y menos desde que su madre murió.
- Y mi padre no ha venido hoy
- Todavía no pero falta poco para que venga, me dijo que saldría de trabajar pero comería con sus compañeros, vendría a la hora del café.
- Vale
De inmediato y sin mediar palabra cuando vio que su plato estaba vacío lo cogió y lo retiró de la mesa, se dirigió hacia la cocina y lo dejó en el fregadero, allí empezó a limpiarlo como era costumbre en la casa, cada uno recogía y fregaba su propio plato excepto Eduardo.
Abrió el grifo y cuando le cayó agua sobre las heridas que tenia en los nudillos sintió un gran alivio hasta ahora nadie había notado que estaba malherido, cogió el estropajo y empezó a frotar, una de las veces que giró la mano vio en su reloj que era casi la hora de irse, había quedado con Lucía y todavía tenía que prepararse para la cita, sabia que no iban a ir a una cena de gala pero quería tener buena presencia. Terminó de fregar lo antes posible, esta vez tenia tanta prisa que ni se acordó de lo que anteriormente le había producido tanta inquietud. Subió los escalones apoyado en la barandilla para subir más rápido hasta que llego arriba. Su habitación estaba a la derecha justo al lado de uno de los baños, se metió en ella y comenzó a quitarse la ropa. Abrió las puertas del armario y delante de el empezó a pensar que escogería, cogía una y otra camisa pero ninguna le convencía hasta que encontró lo adecuado. Decidió no parecer demasiado formal por eso optó por unos vaqueros simples que casi todos los días llevaba, y un jersey que Lucía le regalo en su cumpleaños, decidió ponerse ese para trasmitirle su agradecimiento.
Terminó de vestirse y salió de su casa sin decir donde iba, eso era habitual en él, nunca daba explicaciones de lo que hacía ni de a donde iba, solamente cuando estaba su padre respondía a esas preguntas.
Justo cuando salía por la puerta entraba su padre, Enrique quien se caracterizaba por su apariencia de hombre serio y de ser un erudito, era un hombre de gran envergadura y de facciones muy rudas que a su vez mostraban ser un bonachón. Casi todo el mundo le encontraba parecido, con Gerad Depardieu.
- Dónde vas hijo con tanta prisa
- Es que he quedado, y no quería llegar tarde
- Mnnn... con quien vas a salir
- Con amigos papa
- Con qué amigos
- Con Lucía.
- Y donde vais a ir
- Papa te ruego que pares, cada vez que voy salir me sometes aun interrogatorio, se que es innato en los padres pero por favor deja que me vaya. Llegaré a la hora de cenar, tendré cuidado. Adiós
Llegó al salón, donde estaba su hermano sentado, Eduardo. Eduardo tenía 10 años, estaba sentando en el sofá en la posición que siempre tomaba cuando veía la televisión, parecía una gárgola, en cuclillas y con las manos entre las dos piernas parecía como si de un momento a otro fuera a saltar, pero en realidad no era así podía permanecer horas y horas en esa posición. Tony tenía apreció por éste, sentía que tenia que protegerlo pero a partir de la muerte de su madre Tony se lleno de oscuridad y nunca mas volvió a sentir eso por su hermano, lo único que veía era un chico de diez años rubito con el pelo alborotado al que le gustaba ver la tele y que siempre estaba riendo, su faz podía decirse que era bastante más bonita que la suya propia, tenía dos hoyuelos en las mejillas que al reírse se atenuaban y lo hacía mas adorable, su estatura era normal para su edad y aunque Tony fuera muy delgaducho su hermano por el contrario era rechoncho.
Se dirigió al sofá y se sentó junto a él lo miro de una manera extraña, su mirada era de desagrado, en su interior notaba una presión que hacía que sus respiraciones se aceleraran cada vez más, notaba sudor en su frente, parecía que se ahogaba por lo que se levanto de inmediato y corrió a su cuarto. Mientras subía los escalones escuchó algo que nunca antes pudo escuchar, percibió como uno de los escalones crujía, al bajar y subir los escalones de dos en dos como de costumbre jamás lo había notado, esta vez al subirlos de uno en uno, debido a la caída, pudo comprobar que algo extraño había bajo el quinto escalón, pasó una vez, pasó otra, saltó sobre él a pata coja y era un ruido que ni el sabia explicar como si bajo ese escalón hubiera algo hueco.
De un momento a otro su mente se lleno de preguntas, por qué nunca se dio cuenta de ese escalón, qué es lo que había bajo la escalera, desde cuándo se escuchaba ese ruido. Posado en el cuarto escalón y mirando el quinto fijamente a lo lejos pudo oír la voz de Gloria, su madrastra que lo llamaba para que se sentase en la mesa. Tony se quedó quieto frente al escalón sin movimiento alguno, hasta que notó que una mano lo tocaba, sintió una presión, como unas uñas se clavaban en su hombro no con demasiada dureza pero lo bastante como para despertarlo de su estupor.
Tony giró su cabeza y vio a Gloria, tragó saliva se mordió los labios con rabia y dejo caer su hombro para que quitase la mano.
- Vamos hijo que hacías, llevo un rato llamándote, acaso no escuchas…. Ahí Tony - decía mientras negaba con la cabeza
- MM. Iba hacia abajo pero he escuchado un ruido extraño en la escalera
- ¿Un ruido extraño? Tony no digas tonterías, seguro que no es nada
- Te digo que he escuchado un ruido extraño
- Y yo te digo que no digas más tonterías.- Respondió Gloria con cierto nerviosismo
Ante esa respuesta que Gloria dio de un modo inquieto Tony, como era habitual en él comenzó a hacerse innumerables preguntas mientras andaba hacía la mesa.
Se sentó y no esperó que todos estuvieran para empezar a comer. Cogió un trozo de pollo al horno, decidió optar por el muslo era su parte favorita y empezó a comer como si fuera su ultima comida. Podía apreciarse como tenía parte de su cara llena de aceita y grasa del pollo e incluso cuando hablaba se podía ver los trozos de pollos entre los dientes, no era un chico de excelentes modales y menos desde que su madre murió.
- Y mi padre no ha venido hoy
- Todavía no pero falta poco para que venga, me dijo que saldría de trabajar pero comería con sus compañeros, vendría a la hora del café.
- Vale
De inmediato y sin mediar palabra cuando vio que su plato estaba vacío lo cogió y lo retiró de la mesa, se dirigió hacia la cocina y lo dejó en el fregadero, allí empezó a limpiarlo como era costumbre en la casa, cada uno recogía y fregaba su propio plato excepto Eduardo.
Abrió el grifo y cuando le cayó agua sobre las heridas que tenia en los nudillos sintió un gran alivio hasta ahora nadie había notado que estaba malherido, cogió el estropajo y empezó a frotar, una de las veces que giró la mano vio en su reloj que era casi la hora de irse, había quedado con Lucía y todavía tenía que prepararse para la cita, sabia que no iban a ir a una cena de gala pero quería tener buena presencia. Terminó de fregar lo antes posible, esta vez tenia tanta prisa que ni se acordó de lo que anteriormente le había producido tanta inquietud. Subió los escalones apoyado en la barandilla para subir más rápido hasta que llego arriba. Su habitación estaba a la derecha justo al lado de uno de los baños, se metió en ella y comenzó a quitarse la ropa. Abrió las puertas del armario y delante de el empezó a pensar que escogería, cogía una y otra camisa pero ninguna le convencía hasta que encontró lo adecuado. Decidió no parecer demasiado formal por eso optó por unos vaqueros simples que casi todos los días llevaba, y un jersey que Lucía le regalo en su cumpleaños, decidió ponerse ese para trasmitirle su agradecimiento.
Terminó de vestirse y salió de su casa sin decir donde iba, eso era habitual en él, nunca daba explicaciones de lo que hacía ni de a donde iba, solamente cuando estaba su padre respondía a esas preguntas.
Justo cuando salía por la puerta entraba su padre, Enrique quien se caracterizaba por su apariencia de hombre serio y de ser un erudito, era un hombre de gran envergadura y de facciones muy rudas que a su vez mostraban ser un bonachón. Casi todo el mundo le encontraba parecido, con Gerad Depardieu.
- Dónde vas hijo con tanta prisa
- Es que he quedado, y no quería llegar tarde
- Mnnn... con quien vas a salir
- Con amigos papa
- Con qué amigos
- Con Lucía.
- Y donde vais a ir
- Papa te ruego que pares, cada vez que voy salir me sometes aun interrogatorio, se que es innato en los padres pero por favor deja que me vaya. Llegaré a la hora de cenar, tendré cuidado. Adiós
miércoles, 15 de febrero de 2012
CAPITULO III
CAPITULO III
Por fin llego al descampado y se metió rápido en la camioneta, allí en su tranquila soledad como de costumbre antes de revisar el libro se encendió un cigarrillo y se tumbo, en realidad, sentía inquietud por el contenido, pero una percepción oscura penetró sus pensamientos, tenia la sensación de que no debía abrirlo y esperó. Tras consumir el cigarrillo cerró los ojos y por un breve instante se quedo dormido pero el dolor de sus heridas lo despertaron, ya habían enfriado y notaba como si martillos le estuvieran golpeando las rodillas, la cabeza, los codos, y decidió marcharse. Pensó en ir directamente a su casa, pero esa idea no le resultaba complaciente, por lo que decidió ir a casa de una vecina, amiga desde hace muchos años de la familia, a quien él acudía la mayoría de las veces que se encontraba ante un problema. Su vecina era compañera de su madre desde la escuela, juntas compartían numerosos hobbies y era una persona en quien realmente según su madre se podía confiar. La mujer se llamaba Mercedes, siempre lucía lo mejor, era delicada y muy dulce tenía una larga melena castaña, su cara no era muy bonita a primera vista pero cuanto mas la mirases mas bonita parecía. Tenía unos ojos marrones grandes como platos una nariz pequeña y unos labios apetecibles, su constitución era delgada y de mediana estatura. Mercedes era madre separada tenía una hija de la misma edad que Tony, 19 años, se llamaba Lucía, ésta era el vivo retrato de su madre. Las dos vivían solas, Javier era el marido de Mercedes y en numerosas ocasiones viajaba por negocio,s hasta que en unos de los viajes encontró algo mejor y no volvió a pisar esa casa. Podemos decir que era relativamente grande, una casa que tenía una dimensión para cuatros personas ahora solo la ocupaban dos. Al entrar en ella te podías sumergir en un ambiente de felicidad, parecía que las dificultades desaparecían, eran donde verdaderamente Tony se sentía liberado.
Cargando con la bici llego hasta la casa de Mercedes, se postró delante de la puerta y llamó al timbre, llamó una vez y nadie le abría, lo hizo de nuevo hasta que vio como el pomo se movía la puerta se abrió, era Lucía envuelta en una toalla. Daniela era una persona que a Tony le transmitía tranquilidad, su rostro era sencillo pero a la vez llamaba la atención, cada vez que estaba con ella sentía algo especial podría decirse que era la única amiga que tenía.
- Hola Tony, qué te ha pasado, estas mojado y sucio, tienes sangre… oh dios mío Tony que es lo que te ha pasado- grito asustada
- MM.… nada Lucía no es nada la bicicleta se metió en un agujero y caí pero no es nada no te preocupes
- ¿Cómo que no es nada? Anda ven te limpiare las heridas
- ¿y tu madre Lu?
- Ha ido hacer unos recados, he tardado mas en abrirte la puerta porque estaba en el baño, hablando de eso estoy en toalla voy a cambiarme y vengo.
- Vale no tengas prisa.
Toni se encontraba sentado en una mecedora, donde Lucía siempre se sentaba, desde ese ángulo podía avistar con facilidad un espejo, miró y en él se reflejaba la puerta entreabierta de la habitación de Lucía. Pensaba que podría parecer un depravado pero no le importaba nadie lo estaba viendo y disfrutaba de ese momento. Veía como delicada se quitaba la toalla del pelo y frotaba sus cabellos con ella. De repente Tony escucho un ruido justo cuando Lucía se iba a quitar la toalla de su cuerpo, se levanto asustado miro a su alrededor pero cuando volvió la vista hacia el espejo, comprobó que ella estaba ya completamente vestida. Lucía fue hacia la cocina y cogió del botiquín varios productos que creía que podrían servir para curar a Tony, volvió al salón y se sentó en la mesa.
- Anda Toni dame esa pierna te la limpiaré y vendaré
- Por favor hazlo con el mayor cuidado posible, me duele muchísimo y tampoco quiero que en mi casa lo noten.
La chica comenzó a curarlo
- Aaaaaaa dios como escuece. Ten cuidado Lucía
Pero en realidad tenía el mayor de los cuidados, era tan delicada que Tony incluso notaba placer cuando las manos acariciaban su piel, como presionaba con cuidado el algodón, como echaba solo las gotas necesarias y no dejaban que cayeran por toda la pierna.
- Bueno creo que con esto…
- Muchas gracias Lucía ahora me tengo que ir pero podemos vernos esta tarde
- Claro, ahora son las dos te espero sobre las cinco ¿te parece?
- Si a esa hora vendré
Tony se levantó de la butaca despacio por el dolor que tenía en las rodillas y se puso frente a Lucía, por un momento la tensión se percibía entre ellos, se miraban a los ojos fijamente sin decir nada, los ojos de Lucía brillaban y él estaba inmerso en ellos. De un momento a otro Lucía se aparto inquieta y se sentó en la butaca mientras Tony caminaba hacia la puerta.
- Hasta la tarde.- dijo mientras abría la puerta, y continuadamente la cerró
Bajó los escalones que había en dirección a la puerta haciendo un esfuerzo por no encoger la rodilla que tenía vendada, aunque quisiera tampoco podría encogerla ya que aunque sutil fue la cura de Lucía no tuvo reparo en utilizar venda y eso no permitía que la flexionase.
Su casa estaba a unos sesenta metros, lo que normalmente recorría en solo unos minutos esta vez no fue tan fácil. Cuando llegó a casa metió su mano en el bolsillo y sacó las llaves, al intentar abrir la puerta pudo comprobar que sus nudillos también estaban dañados por lo que se estiró la manga del jersey lo mas que pudo hasta que no fueran visibles.
Al entrar limpió sus suelas en un felpudo que había en la entrada y dirigiéndose al salón recordó el libro, se registro y comprobó que efectivamente lo había dejado en la camioneta, pensó que podrían robárselo pero quien iba a robar ese libro, quien iba a ir justo a la camioneta a robarlo si incluso estando en mitad de la carretera nadie lo quería.
Su inquietud desapareció al ver que el libro estaría seguro donde estaba.
Por fin llego al descampado y se metió rápido en la camioneta, allí en su tranquila soledad como de costumbre antes de revisar el libro se encendió un cigarrillo y se tumbo, en realidad, sentía inquietud por el contenido, pero una percepción oscura penetró sus pensamientos, tenia la sensación de que no debía abrirlo y esperó. Tras consumir el cigarrillo cerró los ojos y por un breve instante se quedo dormido pero el dolor de sus heridas lo despertaron, ya habían enfriado y notaba como si martillos le estuvieran golpeando las rodillas, la cabeza, los codos, y decidió marcharse. Pensó en ir directamente a su casa, pero esa idea no le resultaba complaciente, por lo que decidió ir a casa de una vecina, amiga desde hace muchos años de la familia, a quien él acudía la mayoría de las veces que se encontraba ante un problema. Su vecina era compañera de su madre desde la escuela, juntas compartían numerosos hobbies y era una persona en quien realmente según su madre se podía confiar. La mujer se llamaba Mercedes, siempre lucía lo mejor, era delicada y muy dulce tenía una larga melena castaña, su cara no era muy bonita a primera vista pero cuanto mas la mirases mas bonita parecía. Tenía unos ojos marrones grandes como platos una nariz pequeña y unos labios apetecibles, su constitución era delgada y de mediana estatura. Mercedes era madre separada tenía una hija de la misma edad que Tony, 19 años, se llamaba Lucía, ésta era el vivo retrato de su madre. Las dos vivían solas, Javier era el marido de Mercedes y en numerosas ocasiones viajaba por negocio,s hasta que en unos de los viajes encontró algo mejor y no volvió a pisar esa casa. Podemos decir que era relativamente grande, una casa que tenía una dimensión para cuatros personas ahora solo la ocupaban dos. Al entrar en ella te podías sumergir en un ambiente de felicidad, parecía que las dificultades desaparecían, eran donde verdaderamente Tony se sentía liberado.
Cargando con la bici llego hasta la casa de Mercedes, se postró delante de la puerta y llamó al timbre, llamó una vez y nadie le abría, lo hizo de nuevo hasta que vio como el pomo se movía la puerta se abrió, era Lucía envuelta en una toalla. Daniela era una persona que a Tony le transmitía tranquilidad, su rostro era sencillo pero a la vez llamaba la atención, cada vez que estaba con ella sentía algo especial podría decirse que era la única amiga que tenía.
- Hola Tony, qué te ha pasado, estas mojado y sucio, tienes sangre… oh dios mío Tony que es lo que te ha pasado- grito asustada
- MM.… nada Lucía no es nada la bicicleta se metió en un agujero y caí pero no es nada no te preocupes
- ¿Cómo que no es nada? Anda ven te limpiare las heridas
- ¿y tu madre Lu?
- Ha ido hacer unos recados, he tardado mas en abrirte la puerta porque estaba en el baño, hablando de eso estoy en toalla voy a cambiarme y vengo.
- Vale no tengas prisa.
Toni se encontraba sentado en una mecedora, donde Lucía siempre se sentaba, desde ese ángulo podía avistar con facilidad un espejo, miró y en él se reflejaba la puerta entreabierta de la habitación de Lucía. Pensaba que podría parecer un depravado pero no le importaba nadie lo estaba viendo y disfrutaba de ese momento. Veía como delicada se quitaba la toalla del pelo y frotaba sus cabellos con ella. De repente Tony escucho un ruido justo cuando Lucía se iba a quitar la toalla de su cuerpo, se levanto asustado miro a su alrededor pero cuando volvió la vista hacia el espejo, comprobó que ella estaba ya completamente vestida. Lucía fue hacia la cocina y cogió del botiquín varios productos que creía que podrían servir para curar a Tony, volvió al salón y se sentó en la mesa.
- Anda Toni dame esa pierna te la limpiaré y vendaré
- Por favor hazlo con el mayor cuidado posible, me duele muchísimo y tampoco quiero que en mi casa lo noten.
La chica comenzó a curarlo
- Aaaaaaa dios como escuece. Ten cuidado Lucía
Pero en realidad tenía el mayor de los cuidados, era tan delicada que Tony incluso notaba placer cuando las manos acariciaban su piel, como presionaba con cuidado el algodón, como echaba solo las gotas necesarias y no dejaban que cayeran por toda la pierna.
- Bueno creo que con esto…
- Muchas gracias Lucía ahora me tengo que ir pero podemos vernos esta tarde
- Claro, ahora son las dos te espero sobre las cinco ¿te parece?
- Si a esa hora vendré
Tony se levantó de la butaca despacio por el dolor que tenía en las rodillas y se puso frente a Lucía, por un momento la tensión se percibía entre ellos, se miraban a los ojos fijamente sin decir nada, los ojos de Lucía brillaban y él estaba inmerso en ellos. De un momento a otro Lucía se aparto inquieta y se sentó en la butaca mientras Tony caminaba hacia la puerta.
- Hasta la tarde.- dijo mientras abría la puerta, y continuadamente la cerró
Bajó los escalones que había en dirección a la puerta haciendo un esfuerzo por no encoger la rodilla que tenía vendada, aunque quisiera tampoco podría encogerla ya que aunque sutil fue la cura de Lucía no tuvo reparo en utilizar venda y eso no permitía que la flexionase.
Su casa estaba a unos sesenta metros, lo que normalmente recorría en solo unos minutos esta vez no fue tan fácil. Cuando llegó a casa metió su mano en el bolsillo y sacó las llaves, al intentar abrir la puerta pudo comprobar que sus nudillos también estaban dañados por lo que se estiró la manga del jersey lo mas que pudo hasta que no fueran visibles.
Al entrar limpió sus suelas en un felpudo que había en la entrada y dirigiéndose al salón recordó el libro, se registro y comprobó que efectivamente lo había dejado en la camioneta, pensó que podrían robárselo pero quien iba a robar ese libro, quien iba a ir justo a la camioneta a robarlo si incluso estando en mitad de la carretera nadie lo quería.
Su inquietud desapareció al ver que el libro estaría seguro donde estaba.
martes, 14 de febrero de 2012
CAPITULO II
CAPITULO II
Pero volvamos a lo que nos lleva hasta esta trama, se encontraba Tony sentado junto a su hermano, mientras miraba a su madrastra como le servía, su mirada no era una mirada pura, podía apreciarse como Tony tenía un gran odio hacia ella sin saber el motivo, quizás fuera porque realmente lo trataba tan bien, que no quería imaginar que un sentimiento positivo lo colmase, no paraba de observar sus manos, las uñas postizas que cada semana cuidaba intensamente, sus ropajes, sus arrugas, que a pesar de la edad de ésta no concordaban. En realidad podía decirse que estaba ante una mujer de extraordinaria belleza de la que muchos hombre indudablemente querrían gozar. Tras el desayuno, Tony subió a su habitación y empezó a vestirse, normalmente solía llevar el mismo vestuario pero hoy intuyó que podría llover por lo que se equipo de una ropa mas adecuada. Bajo las escaleras, salio de su casa y montó rápidamente en su bicicleta, pedaleo y pedaleo hasta llegar a un descampado donde todos los días acudía ante de asistir a clases. En el descampado había una antigua camioneta sin ruedas casi destruida donde se cobijaba cada vez que tenía el momento para ello. La camioneta desprendía un olor a metal oxidado que a él le resultaba bastante peculiar y armonioso cuando tirado pensaba en su desgraciada vida. Debajo de uno de los asientos guardaba una cajetilla de cigarrillos, se sentó en él, cogió un cerilla la prendió y se encendió uno, le dio una profunda calada, sintió como el humo inundo sus pulmones y lentamente empezó a sacarlo de dentro, cuando se quiso dar cuenta era la hora de asistir a clase se monto en la bicicleta y pedaleo hasta llegar a la facultad. Tony cursaba primero de derecho, su vida en la universidad no es que estuviera llena de grandes augurios , normalmente llegaba a clase y se sentaba poniendo sus cosas de una manera tumultuosa, junto a él nunca se sentaba nadie, su presencia no era agradable, nunca hablaba en los debates ni tampoco mostraba interés cuando impartían las clases, éstas se le hacían eternas excepto derecho penal. Era una de las clases que mas admiración le producía y a veces pensaba, cómo una persona que cometiese un crimen podría evitar la pena. Le impactaban los casos prácticos que se comentaban en clases e intentaba entender además la perversa mente de un criminal, lo que realmente le interesaba no era la pena que debería interponer si pecuniaria o privativa de libertad, ni si llegaría a ser penalista, lo que verdaderamente le producía una gran inquietud eran las maquinaciones de aquellas mentes que sin saber por qué, si por perturbación o por el éxtasis, llegaban a causar ese daño a otras personas, pero satisfacción para ellos. Bañado en sus pensamientos, de repente escuchó como la gente se levantaba, la clase había acabado, cogió sus cosas y salió andando hacia su bicicleta. Normalmente la gente solía ir en coche pero él no, además de que no tenía el dinero suficiente para eso, a Tony le gustaba notar como el frío de la mañana golpeaba su cara, como su nariz parecía ser un bloque de hielo, como sus cabellos que le tapan la cara se apartaban. Se montó sin mirar a nadie, dirigiéndose hacia el descampado la rueda pasó por un agujero que había en la carretera, intentó frenar pero fue inútil, al momento cayó fuertemente contra el suelo, fue lanzado un par de metros, cuando abrió los ojos se tocó la cabeza y pudo comprobar que le sangraba pero no era nada importante, se levantó y vio como sus rodillas estaban completamente dañadas, el impacto contra el suelo había roto sus pantalones y su piel era negra por el asfalto. Tirado en el suelo pudo avistar como cerca de una alcantarilla había un libro, se levantó y ando hacia él, mientras andaba notaba como las rodillas y más partes de su cuerpo le ardían, sentía una gran presión en las zonas dañadas, como si su corazón estuviera latiendo en esa parte. Alcanzó el libro, le quitó el barro que lo cubría y pudo leer el título DIARIO DE UN ASESINO. El libro tenía muchas paginas y éstas eran de un color amarillento, como si llevase años tirado esperando que alguien lo encontrase. Se encontraba sentado cuando notó como una gota le caía en la mano, vio como otra cayó sobre el libro, miró hacia arriba y pudo comprobar que efectivamente había comenzado a llover. Cogió le libro y corrió lo que pudo a por la bicicleta, la agarro por el manillar y la llevo andando hasta su destino.
Pero volvamos a lo que nos lleva hasta esta trama, se encontraba Tony sentado junto a su hermano, mientras miraba a su madrastra como le servía, su mirada no era una mirada pura, podía apreciarse como Tony tenía un gran odio hacia ella sin saber el motivo, quizás fuera porque realmente lo trataba tan bien, que no quería imaginar que un sentimiento positivo lo colmase, no paraba de observar sus manos, las uñas postizas que cada semana cuidaba intensamente, sus ropajes, sus arrugas, que a pesar de la edad de ésta no concordaban. En realidad podía decirse que estaba ante una mujer de extraordinaria belleza de la que muchos hombre indudablemente querrían gozar. Tras el desayuno, Tony subió a su habitación y empezó a vestirse, normalmente solía llevar el mismo vestuario pero hoy intuyó que podría llover por lo que se equipo de una ropa mas adecuada. Bajo las escaleras, salio de su casa y montó rápidamente en su bicicleta, pedaleo y pedaleo hasta llegar a un descampado donde todos los días acudía ante de asistir a clases. En el descampado había una antigua camioneta sin ruedas casi destruida donde se cobijaba cada vez que tenía el momento para ello. La camioneta desprendía un olor a metal oxidado que a él le resultaba bastante peculiar y armonioso cuando tirado pensaba en su desgraciada vida. Debajo de uno de los asientos guardaba una cajetilla de cigarrillos, se sentó en él, cogió un cerilla la prendió y se encendió uno, le dio una profunda calada, sintió como el humo inundo sus pulmones y lentamente empezó a sacarlo de dentro, cuando se quiso dar cuenta era la hora de asistir a clase se monto en la bicicleta y pedaleo hasta llegar a la facultad. Tony cursaba primero de derecho, su vida en la universidad no es que estuviera llena de grandes augurios , normalmente llegaba a clase y se sentaba poniendo sus cosas de una manera tumultuosa, junto a él nunca se sentaba nadie, su presencia no era agradable, nunca hablaba en los debates ni tampoco mostraba interés cuando impartían las clases, éstas se le hacían eternas excepto derecho penal. Era una de las clases que mas admiración le producía y a veces pensaba, cómo una persona que cometiese un crimen podría evitar la pena. Le impactaban los casos prácticos que se comentaban en clases e intentaba entender además la perversa mente de un criminal, lo que realmente le interesaba no era la pena que debería interponer si pecuniaria o privativa de libertad, ni si llegaría a ser penalista, lo que verdaderamente le producía una gran inquietud eran las maquinaciones de aquellas mentes que sin saber por qué, si por perturbación o por el éxtasis, llegaban a causar ese daño a otras personas, pero satisfacción para ellos. Bañado en sus pensamientos, de repente escuchó como la gente se levantaba, la clase había acabado, cogió sus cosas y salió andando hacia su bicicleta. Normalmente la gente solía ir en coche pero él no, además de que no tenía el dinero suficiente para eso, a Tony le gustaba notar como el frío de la mañana golpeaba su cara, como su nariz parecía ser un bloque de hielo, como sus cabellos que le tapan la cara se apartaban. Se montó sin mirar a nadie, dirigiéndose hacia el descampado la rueda pasó por un agujero que había en la carretera, intentó frenar pero fue inútil, al momento cayó fuertemente contra el suelo, fue lanzado un par de metros, cuando abrió los ojos se tocó la cabeza y pudo comprobar que le sangraba pero no era nada importante, se levantó y vio como sus rodillas estaban completamente dañadas, el impacto contra el suelo había roto sus pantalones y su piel era negra por el asfalto. Tirado en el suelo pudo avistar como cerca de una alcantarilla había un libro, se levantó y ando hacia él, mientras andaba notaba como las rodillas y más partes de su cuerpo le ardían, sentía una gran presión en las zonas dañadas, como si su corazón estuviera latiendo en esa parte. Alcanzó el libro, le quitó el barro que lo cubría y pudo leer el título DIARIO DE UN ASESINO. El libro tenía muchas paginas y éstas eran de un color amarillento, como si llevase años tirado esperando que alguien lo encontrase. Se encontraba sentado cuando notó como una gota le caía en la mano, vio como otra cayó sobre el libro, miró hacia arriba y pudo comprobar que efectivamente había comenzado a llover. Cogió le libro y corrió lo que pudo a por la bicicleta, la agarro por el manillar y la llevo andando hasta su destino.
lunes, 13 de febrero de 2012
CATULO I
CAPITULO I
23 de Noviembre de 1985, Salamanca parece que el sol iba a salir como el día anterior pero no fue así se despertó nublado, el cielo no guarda nada bonito hoy, pero tampoco la noche, y a partir de este día nada en la vida de nuestro protagonista iba ser igual que hasta ahora . Tony se despertó como cada mañana inundado en un profundo malestar producido por los ataques de tos que lo sobrecogen a mitad de la noche, le resulta muy angustioso asistir a clase ya que no guarda empatía con nadie y eso lo ahoga en multitud de ocasiones. Su día a día no tiene nada peculiar, se levanta todas las mañanas, baja las escaleras de dos en dos y se sienta en la mesa junto a su hermano pequeño de cabellos rubios cortos y un poco desaliñados, en quien se puede descubrir una enorme ternura. Una vez sentado se sirve un vaso de zumo de naranja que su madrastra les hace cada mañana, parece un manjar pero para él no significa más simple zumo que debe tomar todas las mañanas le apetezca o no. Su madrastra siempre ha intentado lo mejor para ellos e incluso llegar a sustituir a su madre fallecida pero Toni nunca la aceptará como tal. La madre de Toni presumía ser una mujer con grandes dotes, en ella se podían apreciar a simple vista enormes cualidades pero una trágica desgracia ocurrió hace dos años que ha sido el motivo por el que la vida nuestro protagonista se fue oprimiendo y amargando. Serían las nueve de la noche cuando su madre volvía a casa, la calle estaba completamente vacía, solo se escuchaba de un modo remoto las risas de hombres que bebían en una taberna cercana por la que justo había pasado hace un instante, la taberna era conocida en toda la ciudad por su mala fama y por aquellos que acudían, mientras andaba con tranquilidad y como cada día, despacio, por el enorme cansancio después una larga jornada, notaba la presencia de alguien, no parecia nada extraño, y siguió andando cada vez con mayor rapidez, una sensación de peligro le recorrió el cuerpo no sabía porque pero parecía como si alguien la estuviera persiguiendo, de hecho así fue, en seguida se vio acorralada por tres hombres, tres inmundos hombres que salieron de la taberna al verla pasar, su madre intento defenderse pero fue inútil, cómo podía escapar, grito, pataleo, intento correr pero sin ni siquiera darse cuenta dos de ellos la agarraron de brazos y manos y sin ninguna resistencia cayó al suelo golpeándose la espalda fuertemente y a pesar de sus innumerables intentos de escape fue inútil, la envergadura de aquellos hombres era demasiado como para que ella pudiera hacer algo contra ellos ,el restante le agarraba fuertemente la cara con una mano, con la otra intentaba abrir sus piernas, ella no paraba de gritar y patalear, lo único que podía hacer era ver las caras de aquellos hombre, como caía el sudor de sus frentes e incluso noto esas gotas en su cara como si de alcohol en una herida se tratase, a pesar de su estupefacción podía notar perfectamente los dedos de cada uno, como acariciaban sus piernas, sus pechos, como levantaban la falda arrastrando su manos ásperas por entre las piernas hasta llegar a sus ingles, uno de los dos hombres le aguato las rodillas y seguidamente sintió encima de ella un enorme peso que le aprisionaba el pecho, todavía estaba gritando cuando noto como la penetro, el silencio se hizo al instante y dos lagrimas brotaron de sus ojos, enormes goterones de sudor le recorrían la frente mientras el suceso ocurría, llego un momento en el que perdió consciencia y sin ni siquiera darse cuenta abrió con dificultad los ojos y todo había acabado, la calle estaba solitaria, nadie se había dado cuenta de lo que había pasado en esa calle, empezó a mirar sus ropas llenas de sangre y mojadas, un escalofrío recorrió su cuerpo, intentó levantarse pero en este primer intento fue inútil poder mantenerse de pie lo intentó por segunda vez hasta conseguirlo, se apoyó en la pared y todo su cuerpo temblaba ,vio que junto a ella caía una cuerda colgada del tercer piso, la agarro y se pudo mantener en pie, sin saber por qué horribles pensamientos inundaron su mente cuando sostenía la cuerda, un ataque de locura recorrió su cabeza después de lo ocurrido, pudo apreciar que en sus pies había una piedra, nunca se había sentido así un extraño dolor le sobrecogió el corazón y sin pensarlo cogió la soga despacio, rodeo su cuello con ella mientras se subía en la piedra, una vez encima se quedó quieta durante unos segundo pero nada bueno colmo su mente en ese momento y dejo caer su cuerpo como si de un muñeco de trapo se tratase creyó morir al instante pero no fue así durante unos segundo brotes de respiración colmaron sus pulmones hasta que la presión fue tanta que esa respiración se fue desvaneciendo hasta su ultimo aliento. Ese día siempre quedara en las mentes de muchos y sobre en todo en la de Toni.
23 de Noviembre de 1985, Salamanca parece que el sol iba a salir como el día anterior pero no fue así se despertó nublado, el cielo no guarda nada bonito hoy, pero tampoco la noche, y a partir de este día nada en la vida de nuestro protagonista iba ser igual que hasta ahora . Tony se despertó como cada mañana inundado en un profundo malestar producido por los ataques de tos que lo sobrecogen a mitad de la noche, le resulta muy angustioso asistir a clase ya que no guarda empatía con nadie y eso lo ahoga en multitud de ocasiones. Su día a día no tiene nada peculiar, se levanta todas las mañanas, baja las escaleras de dos en dos y se sienta en la mesa junto a su hermano pequeño de cabellos rubios cortos y un poco desaliñados, en quien se puede descubrir una enorme ternura. Una vez sentado se sirve un vaso de zumo de naranja que su madrastra les hace cada mañana, parece un manjar pero para él no significa más simple zumo que debe tomar todas las mañanas le apetezca o no. Su madrastra siempre ha intentado lo mejor para ellos e incluso llegar a sustituir a su madre fallecida pero Toni nunca la aceptará como tal. La madre de Toni presumía ser una mujer con grandes dotes, en ella se podían apreciar a simple vista enormes cualidades pero una trágica desgracia ocurrió hace dos años que ha sido el motivo por el que la vida nuestro protagonista se fue oprimiendo y amargando. Serían las nueve de la noche cuando su madre volvía a casa, la calle estaba completamente vacía, solo se escuchaba de un modo remoto las risas de hombres que bebían en una taberna cercana por la que justo había pasado hace un instante, la taberna era conocida en toda la ciudad por su mala fama y por aquellos que acudían, mientras andaba con tranquilidad y como cada día, despacio, por el enorme cansancio después una larga jornada, notaba la presencia de alguien, no parecia nada extraño, y siguió andando cada vez con mayor rapidez, una sensación de peligro le recorrió el cuerpo no sabía porque pero parecía como si alguien la estuviera persiguiendo, de hecho así fue, en seguida se vio acorralada por tres hombres, tres inmundos hombres que salieron de la taberna al verla pasar, su madre intento defenderse pero fue inútil, cómo podía escapar, grito, pataleo, intento correr pero sin ni siquiera darse cuenta dos de ellos la agarraron de brazos y manos y sin ninguna resistencia cayó al suelo golpeándose la espalda fuertemente y a pesar de sus innumerables intentos de escape fue inútil, la envergadura de aquellos hombres era demasiado como para que ella pudiera hacer algo contra ellos ,el restante le agarraba fuertemente la cara con una mano, con la otra intentaba abrir sus piernas, ella no paraba de gritar y patalear, lo único que podía hacer era ver las caras de aquellos hombre, como caía el sudor de sus frentes e incluso noto esas gotas en su cara como si de alcohol en una herida se tratase, a pesar de su estupefacción podía notar perfectamente los dedos de cada uno, como acariciaban sus piernas, sus pechos, como levantaban la falda arrastrando su manos ásperas por entre las piernas hasta llegar a sus ingles, uno de los dos hombres le aguato las rodillas y seguidamente sintió encima de ella un enorme peso que le aprisionaba el pecho, todavía estaba gritando cuando noto como la penetro, el silencio se hizo al instante y dos lagrimas brotaron de sus ojos, enormes goterones de sudor le recorrían la frente mientras el suceso ocurría, llego un momento en el que perdió consciencia y sin ni siquiera darse cuenta abrió con dificultad los ojos y todo había acabado, la calle estaba solitaria, nadie se había dado cuenta de lo que había pasado en esa calle, empezó a mirar sus ropas llenas de sangre y mojadas, un escalofrío recorrió su cuerpo, intentó levantarse pero en este primer intento fue inútil poder mantenerse de pie lo intentó por segunda vez hasta conseguirlo, se apoyó en la pared y todo su cuerpo temblaba ,vio que junto a ella caía una cuerda colgada del tercer piso, la agarro y se pudo mantener en pie, sin saber por qué horribles pensamientos inundaron su mente cuando sostenía la cuerda, un ataque de locura recorrió su cabeza después de lo ocurrido, pudo apreciar que en sus pies había una piedra, nunca se había sentido así un extraño dolor le sobrecogió el corazón y sin pensarlo cogió la soga despacio, rodeo su cuello con ella mientras se subía en la piedra, una vez encima se quedó quieta durante unos segundo pero nada bueno colmo su mente en ese momento y dejo caer su cuerpo como si de un muñeco de trapo se tratase creyó morir al instante pero no fue así durante unos segundo brotes de respiración colmaron sus pulmones hasta que la presión fue tanta que esa respiración se fue desvaneciendo hasta su ultimo aliento. Ese día siempre quedara en las mentes de muchos y sobre en todo en la de Toni.
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