domingo, 4 de marzo de 2012

CAPITULO XIII

CAPITULO XIII

A la mañana del dia siguiente no siendo ni las seis de la mañana, Tony acostado pero sin estar dormido, escuchó que llamaban a su puerta.
Él no contestó, sabia que seria su padre y no quería recordar el sofocante día que pasó anteriormente, ahora vendrían las represalias.
Su padre no paro de llamar a la puerta hasta que terminó abriéndola.
Tony cerró los ojos para que su padre lo creyera dormido pero fue tarde su padre sabia perfectamente que estaba despierto.

-Tony a levantarse, ahora vas a saber que son días duros, quiero que recojas tu habitación antes de ir a clase que prepares el desayuno para todos, te vistas, y te llevaré a clase.

Y sin mediar más palabras se levantó y empezó a recoger su cuarto.
Tony no sabia si lo que sentía ahora era arrepiento o verdadero odio, esperaba una disculpa por parte de su padre y asi el respondería de igual manera, pero no fue así su padre estaba tan cabreado por todo lo ocurrido la noche anterior que lo único que quería era que su hijo aprendiera a respetar a la gente.
Mientras recogía su habitación Tony no paraba de pensar en si sería mejor pedir perdón a toda la familia y con ello todo se arreglaría, o por lo menos se suavizaría la relación. Empezó a hacer la cama, a recoger la ropa del día anterior y nunca dejaba de pensar en que pasaría con él, nunca había sido un niño muy sociable y no tenia amigos pero si una amiga, Lucía a la que según su padre iba a dejar de ver durante una larga temporada.
Después de dejar su cuarto recogido, cogió una ropa cualquiera, ni siquiera pensó en que se pondría, no tenia el animo como para pensar si la camisa que llevaba podía ir a conjunto con el pantalón.
Salió de su habitación y en la casa no se escuchaba nada, todo estaba apagado, solo se había levantado su padre para obligarlo a hacerles el desayuno pero se volvió a acostar. Para no crear mas malestar en su casa intentó no hacer demasiado ruido, el ambiente estaba demasiado crispado, bajo las escaleras y ni siquiera pensó en el escalón simplemente se dirigió directamente a la cocina para comenzar a hacer el desayuno.
Mientras exprimía el zumo sólo pensaba en que ojalá tuviera veneno para echar un par de gotas en el zumo de todos, y que de una vez dejaran de controlar su vida.
Pasada una media hora desde que empezó a hacer el desayuno vio que nadie bajaba así que comenzó a desayunar él.
Creía que seria mejor no encontrarse con nadie y evitar la situación violenta que se produciría si todos estuvieran sentados en la mesa.
Acabando de desayunar escuchó que alguien bajaba las escaleras y que se dirigía a la cocina, era Gloria.
 A la vez que ella entraba, él salía sin ni siquiera mirarla a la cara, Tony sabía que ayer había hablado muy mal pero realmente lo único que dijo fue lo que sentía, de muy mal modo pero al fin y al cabo lo que sentía.
Mientras subia las escaleras encontró a su padre que las bajaba.

-Hijo ya sabes, prepárate que en cuanto desayunemos todos, nos vamos. No quiero ninguna queja y dime a que hora sales para que te recoja cuando salga del trabajo. Si tienes que esperarme, me esperas en la puerta de la facultad, no quiero que vayas a ninguna parte sin decírmelo antes y por supuesto nada de ir al descanpado.
.Salgo a las dos.
-Perfecto.

Mientras todos desayunaban, Tony se encerró en su cuarto y vio que el libro estaba tirado en el escritorio. Ni siquiera había pensado en él durante toda la noche ni al levantarse. Realmente Tony no tenia ganas de ir a clase, ni de encontrarse con nadie asi que lo que haría es esperar a que su padre lo dejase en clase y cuando se marchare dirigirse al descampado para asi poder seguir leyendo el libro.
Parecía que los minutos pasaban como horas, esperaba y esperaba a que su padre lo avisase.
 Mientras se sentó en una silla que tenia junto a una ventana en su habitación. El día a pesar de ser soleado le provocaba verdadera repugnancia ver como la gente paseaba tan alegre, iban a hacer los recados y parecían que ninguna preocupación obnubilaba sus vidas.
 Por un momento parecía que la mente le quedó en blanco hasta que se sobresalto al ver pasar a Lucía por su casa e incluso que se dirigía a ella.
 Así fue, unos instantes mas tardes escuchó que alguien llamaba a la puerta, pero también escuchó como la puerta se cerraba de un portazo.
 Lucía se marchaba mirando  mi ventana y con la claridad no podía ver  mi rostro que la miraba deseoso de poder dirigir una mediana palabra hacia ella. Podía ser la ultima vez que la viera en un largo tiempo.
No sabia cuanto tiempo había pasado hasta escuchar que su padre gritaba bajo la escalera.
-Tony termina de hacer lo que estes haciendo y baja inmediatamente que no vamos.
-En seguida bajo.

No tardó en coger sus libros, sin olvidar el diario y bajó las escaleras corriendo  ya que verdaderamente lo que deseaba era irse de esa casa.
Cuando su padre lo dejó en la universidad, Tony hizo como el que se dirigía hacia el edificio donde estaban las clases, para no levantar ninguna sospecha , pero lo que realmente hizo fue esconderse entre dos puertas mientras miraba entre los cristales esperando que su padre se marchara.
Cuando pudo avistar que efectivamente su padre se había marchado, Tony salió del recinto, lo único que quería era leer el diario.
Corriendo comenzó a dirigirse hacia el descampado, sin pensar nada, solamente en llegar a su destino.
Tenia que tener presente en todo momento la hora ya que debía volver a la facultad a tiempo para que su padre lo recogiera, pero ahora lo importante era empezar a leer el diario.
Como siempre se sentó en la vieja furgoneta y con mucho nerviosismo sacó el diario de su bolsillo y lo abrió por donde se había quedado.
Para no perder el hilo, Tony había doblado el pico superior de la hoja y comenzó a leer.

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