jueves, 1 de marzo de 2012

CAPITULO XII

CAPITULO XII

Toni inundado en la lectura vio que había anochecido sin ni siquiera darse cuenta, a pesar de lo intrigante que el diario comenzaba a ponerse, decidió que era hora de macharse.
En el camino hacia su casa la cabeza no paraba de darle vueltas, realmente mataría a la mujer, tan que presumía que enamorado estaba de ella. ¿Cómo había llegado ese hombre a cambiar su idea?, de querer a odiar en tan solo una noche, ¿tanto duele el amor que incluso te entran ganas de matar?.
Todas esas eran las preguntas que a Tony se le pasaban por la mente a medida que caminaba. Estaba tan inmerso en aquella preguntas que llegó a su casa sin recordar porque calle había cogido, una vez frente a su puerta se acordó que antes de marcharse hacia la camioneta había estado en casa de Lucía y que la dejó ahogada entre lágrimas por la carta que el padre le había enviado.
Pensó que seria oportuno acercarse a verla y preguntar cómo estaba pero no sabia si realmente Lucía quería verlo, además de que estaba tan interesado en el libro que no le prestaría atención.
Cuando llegó a su casa, cogió el pomo de la puerta, lo giró y abrió sin esperar a nadie pero no fue así. Su padre, Gloria y Eduardo, su hermano lo estaban esperando con el teléfono en la mano, los tres aparentaban cara de preocupación, quizás era demasiado tarde, no tenia reloj y no sabia cuantas horas había pasado leyendo el libro, seguramente no fueron muchas o si, Tony no tenía ni idea de lo que estaba pasando.

-Pero hijo donde estabas, hemos estado toda la tarde preocupados porque no sabíamos nada de ti, incluso hemos ido a casa de Lucía y nos dijo que no sabia donde habías ido.- dijo su madrastra en un tono preocupado.
-A ti que mas te da, no eres mi madre.
-Por dios hijo no le contestes así a Gloria, no será tu madre pero como si lo fuera y le debes un respeto, encima de que hemos estado con el corazón en un puño durante toda la tarde, para que lo pagues así contestando de esta maneras a aquellos que te queremos. Y de ¿ dónde vienes? ¿Eh? maldito seas hijo desde que tu madre ….. ya sabemos todos has cambiado mucho pero no puedo permitir esta situación.
-No nombres a mamá, por favor, te prohibo que la nombres y menos para defender a esta furcia.
Tal como pronunció esas palabras su padre le pegó una bofetada con todas sus fuerzas, aunque no fuera la madre de sus hijos la quería igualmente, no  podía compararlas, pero tampoco tenia porque permitir que insultara a la que ahora era su mujer.
-Como te atreves a insultar a la mujer que hasta ahora te ha dado todo el cariño sin recibir nada a cambio, a la mujer que te a querido como un hijo y se preocupado por ti.
-Yo no la quiero
-Por favor Gloria acuesta a Eduardo, no tiene porque presenciar el numérito que su hermano esta dando. Pero esto va a cambiar hazme caso que lo hará, a partir de ahora tus días consistirán en ir a clases, volver y directamente dirigirte hacia casa donde estarás encerrado hasta el día siguiente, tus días de existencia feliz se acabaron
-Feliz? Enserio opinas que son felices mis días.
-Pues si no lo eran, ahora serán peores. Tienes prohibido salir de casa,  recibir visitas y por supuesto nada de irte antes a clase para poder estar en el descampado, yo personalmente me encargaré de recogerte y llevarte hasta que cambies tu actitud.
-Si eso es lo que quieres, así será. ¿Por qué murió mama y no tu?
-Pero como puedes decir eso… dios mio sube a tu cuarto ahora mismo

Y asi ordenado por su padre Tony se dirigió a su cuarto, mientras subía los escalones volvió a escuchar ese sonido chirrioso y hueco que había escuchado antes, pero no era el momento de pararse a preguntar de donde venían.
Una vez llegó a su cuarto abrió la puerta y cerró de un portazo, con la puerta cerrada se apoyó en ella y deslizándose lentamente se sentó en el suelo y comenzó a llorar. ¿Cómo podía haberle dicho eso a una persona? ¿cómo le había dicho a su padre que no le importaría que se muriera? ¿qué le estaba pasando?, era evidente que no era el chico de siempre, y lo había intentado pero nunca seria igual.
Llorando comenzó a arrastrarse por el suelo de su habitación hasta la cama, toda la ropa estaba tirada ya que horas antes estaba decidiendo que ropa ponerse para ir a la cita con Lucía. Era otro problema que lo sofocaba ¿no podría ver más a Lucía?. Cuantas preguntas sin responder
¿ no podría ver mas a Lucía ni su mirada persuasiva?¿ Por qué esos escalones chirriaban? Demasiadas preguntas a las que encontrar respuesta.
Una vez llegado a su cama se tendió sin ni siquiera taparse y con la ropa puesta e inundado en lágrimas y sobrecogido por el dolor que le producía las palabras que había pronunciado, se fue quedando dormido poco a poco hasta alcanzar un profundo sueño donde las preocupaciones no tenían seguimiento.

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