viernes, 17 de febrero de 2012

CAPITULO V

CAPITULO V

Salió de su casa para dirigirse a casa de Lucía, al llegar se atusó el pelo un poco, se miró su reflejo en el cristal de una ventana que había junto a la Lucía se mostraba impaciente algo le había ocurrido, lo cogió velozmente de la mano y apretándosela tiró de él y lo metió en la casa. Tony pudo ver que Lucía tenía en la otra mano una carta, estaba super arrugada por la fuerza con que la tenía cogida. Lucía condujo a Tony hasta el salón y de un empujón lo tiró en el sofá. Tony no dejaba de pensar que era lo que alteraba tanto a Lucía y cuál era el contenido de esa carta que la rodeaba de confusión.

- Mira Tony es una carta de mi padre, no quería abrirla hasta que llegases- decía en un tono entrecortado

- A ver no te sofoques, seguro que no es nada malo.



El padre de Lucía era una persona que continuamente viajaba, ella casi nunca tenía la oportunidad de verlo pero cuando estaba con él se podía sentir la niña mas dichosa del planeta. Era un hombre que sobre salia de la estatura media, su pelo era castaño oscuro y lucía entradas pero no llegaban a caracterizarlo como calvo, se podía comparar con todo un gentelman. Siempre vestía en traje por sus negocios y portaba un maletín donde guardaba documentos, o quién sabe. A pesar de ser delgado, su barriga se pronunciaba bajo la chaqueta y en su cara normalmente relucía una gran sonrisa, con dientes perfectos.

Tony no tenía idea del contenido de la carta, no sabía si podría ser doloroso o no pero estaba casi igual de ansioso que Lucía por saber lo que tenía escrito.



- Venga ábrela ya y nos quitamos las dudas.

- uff me da miedo no se si esperara a que venga mi madre para leerla con ella

- Como quieras, pero creo que la deberías abrir y quitarte la intriga.

- esta bien lo haré- y suspiró tras esas palabras



Se sentaron uno junto al otro, y despacio comenzó a abrir la carta por el lateral, la mano de Lucía temblaba, sentía tanto miedo que el corazón le iba mas rápido de lo normal. Se podía oír su respiración fácilmente, como el contenido de esa carta le producía verdadero terror. Cuando terminó de cortar el lateral de la carta la sacó y empezó a desdoblarla. Por fin la tenia completamente abierta y comenzó a leer.



Queridas Mercedes y Lucía:



Puede que esta carta os resulte de gran sorpresa ya que llevo varios meses, casi un año sin pisar la casa donde nos alojamos. Durante todos estos meses me he sentido apenado por no daros noticias de mi paradero ni actividad y es que tenía miedo de lo que pensarais de mi y creí que sería mejor no contaros nada para no haceros mas daño, pero he llegado a la conclusión, de que es al revés con la ausencia de noticias estaríais muy preocupadas por mi sin saber incluso si me había muerto.

Con está carta os quería comunicar mi situación actual y el por qué de mi abandono.

En mi viaje a New York , conocí a quien iba a hacer un trato conmigo para mi empresa, no os la describiré para no crearos mas dolor pero os confieso que su belleza me obnubilo al momento y cosas horribles pasaron por mi cabeza, tan horribles que incluso las lleve a cabo como es el hecho de abandonaros. Conviví con ella durante una semana y a la vista está que ella también sintió la misma conexión conmigo, me propuso un nuevo trabajo en California donde ganaría el doble y me contrariaba cuando pensaba en vosotras. Me decía que porque tenía que cargar con una familia, porque no seguir un sueño, que lo mejor era no decirlos nada para que no sufrierais.

Actualmente resido en San Diego, California, pero no he podido aguantar mas tiempo sin que tuvierais información.

Con esta carta espero una respuesta porque quería saber si os parece deshonrado que una vez al mes os visitase para saber de vosotras y daros algo de dinero para manteneros sin ningún problema.

Sin duda se que diréis que no pero en realidad no es una pregunta, es una nota informativa de lo que haré aunque no aceptéis mi dinero ni mi presencia, una vez al mes iré a veros.

Lo que si os puedo dejar claro es que mi ida, será ida y vuelta.



Lo siento mucho

Un beso



Vuestro padre y marido


Lucía tras leer el contenido de la carta la dejó caer al suelo, esas letras que leyó hizo que su corazón se encogiera, a tal punto llegó que casi no podía respirar, en ese instante había entrado en un estado de ansiedad, pensar que su padre realmente estaba con otra mujer que las había abandonado por dinero y que muchas veces lo habían dado por muerto y en realidad el tenía una vida en otro lugar y que no compartía sus planes con ellas.

La cara de Lucía era pálida, por un momento Tony pensó que se iba a desmayar, su respiración cada vez era mas intensa y su cuerpo estaba inmóvil. Tony en un intento de tranquilizarla la cogió de la mano y casi pudo sentir lo que Lucía sentía en aquel momento.

De sus ojos empezaron a caer lágrimas, a cada momento su respiración se iba normalizando pero todavía estaba en estado de shock, cuando Tony vio que estaba llorando, la abrazo rodeo su cintura fuerte para que sintiera que estaba allí con ella, que pudiera sentir protección.

Pasado unos minutos Lucía volvió a una situación normal todavía con algo de alteración pero mas tranquila.



-Cómo ha podido hacernos esto, no puedo contárselo a mi madre, ella … ella no puede enterarse

- Pero ¿cuando se presente en tu casa y piense que ha vuelto para siempre? Se lo tienes que decir
- mi madre caería en una depresión, siempre ha adorado a mi padre, no puedo darle esta noticia.

- Pues se la tienes que dar, o simplemente dejar la carta y que la vea sin mas
- Dios mio… pero ¿cómo? ¿Cómo? – decía mientras empezaba a llorar de nuevo. – Tony te parecerá una indiscreción pero ahora mismo necesito estar sola.

- De verdad no quieres que me quede, no abriré la boca pero por lo menos tendrás algo de compañía.

- no de verdad te lo agradezco pero necesito pensar que hacer.

- bueno si es lo que quieres me marcharé pero de todas maneras me pasaré por aquí dentro de dos o tres horas cuando vuelva a mi casa para comprobar como estas. Un consejo es que tu madre debe saber esta noticia sea como sea, se lo digas tu o le dejes la carta para que la lea… pero lo tiene que saber.



Tras la conversación Tony abrazo a Lucía de nuevo con gran sentimiento, como si con ese abrazo pudiera pasar la fuerza. La separó de él poniéndole las dos manos sobre los hombros y simplemente la miró, le volvió a dar otro abrazo y se marchó.
Cuando se marcho, Lucía se fue a su cuarto y se tiró en la cama, no paraba de releer la carta una y otra vez, no podía creer todavía lo que estaba leyendo, como a su padre no le importaba nada de lo que les pasase, se empezó a preguntar si tendría hermanos, como sería la mujer…tumbada en la cama boca arriba comenzó a pensar como haría para que su madre se enterase y no sabía si lo mejor sería afrontar el problemas y ya que lo sabía, decírselo o que encontrase la carta y pensase que tendría buenas noticias, o de lo contrario no decirle nada y que cuando viniera su padre fuera una sorpresa, pero que sorpresa sería esa, esa idea se le borró de la mente al instante. También imaginó si dejarla en el buzón como si no supiera nada y hacerse la sorprendida cuando la leyese de nuevo, pero tampoco le convencía la idea, de un modo u otro la noticia le haría daño a su madre, así que reflexionó y llegó a la conclusión de que sea como fuere, seria una desgracia.

Una vez que había pensado lo que haría con el problema, reflexionó que lo mejor para relajarse sería dormirse pero con el estado de nerviosismo no podría, así que bajo a la cocina a coger una pastilla que le sirviera para conciliar el sueño. Bajó las escaleras y fue hacia la cocina una vez allí buscó una valeriana, cogió un vaso lo llenó de agua y se tragó la pastilla. Volvió a su cuarto y se tumbó hasta que se quedo dormida por completo pensando en su padre.

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