CAPITULO X
1 FEBRERO 1983
Los días cada vez me parecen más largos y no hay duda de que con la impaciencia es lo único que consigo, solo espero volver a verla y parece que no será posible, que ella no quiere volver a verme por alguna causa, quizás le he parecido poco simpático, poco agraciado o simplemente ha visto en mi mirada la obsesión que siento.
No paro de soñar con ella hasta el punto de cabrearme porque al despertar realmente ella no está a mi lado. Necesito saber donde vive e ir a buscarla sin que ella sepa nada, no puede hacerme esto.
Necesito poder tocarla y tenerla entre mis brazos, pero ¿por qué está obsesión? estaré loco, seguro que no, que cualquier persona enamorada haría esto.
Creo que saldré e intentaré buscar información por algún lugar por si alguien la conoce. Por suerte fui precavido y apunte su dirección cuando encontré su documentación para poder mirarla aunque fuera de lejos y ahora me serviría como método de búsqueda.
Acabo de volver a casa y aunque parecía que el viento cambiaba no fue así, durante la mañana he recorrido todos los barrios y he entrado en todas las panaderías.
He supuesto que una chica que vive sola bajaría a comprarlo. Y así fue recorrí todas las panaderías hasta dar con la buena, en ella me dieron toda la información necesaria para saber el paradero de mi enamorada.
Me explicaron a la perfección cual era la calle, portal, número e incluso información personal que me sirvió para conocerla aún mas. Es lo que solía pasar con las tenderas chismosas de los barrios, que siempre conocían de un modo insospechado la vida de todos sus clientes, si eran solteros o casados, si tenían hijos si tenían familiares fallecidos, en que trabajaban, con quién se acostaban, absolutamente todo.
Y así era como la panadera conocía a la perfección la vida de Lola. Tal como me explicó donde vivía, me dirigí sin mirar a otra parte hacia mi objetivo, cuando llegué allí pensé que seria demasiado violento que me viera allí plantado y pensaría que la estaba acosando, por eso decidí que lo mejor sería escribirle una carta con remite para ver si obtenía respuesta.
Así fue, me dirigí hacia un estanco, compré un sobre, un sello, un papel y un bolígrafo, para no perder tiempo, me senté en el bar que había frente a su casa, escribiéndola allí mismo, me dispuse a escribir:
Querida Lola
Creo que podrá parecer que te persigo o que quiero conseguir algo de ti, de hecho así es, desde el primer momento que te vi algo por mi cuerpo me sobrecogió y sentí que eres la mujer que quiero tener en mi vida. En multitud de ocasiones he intentado buscarte, saber de ti, hasta el punto de recorrer casi toda la ciudad por si alguien te conocía-
Hasta que te encontrado. Pensé que habíamos simpatizados pero veo que el sentimiento no es mutuo, quizás tengas una vida ajetreada y por eso no he sabido nada pero no puedo concebir la idea de estar un día mas sin verte y la mejor manera de decirte esto he pensado que sería en una carta para así no ver la cara que pones cuando te dijera esto. Me da miedo pensar que creas que soy un loco y que jamás sea esta carta respondida, pero no he podido esperar mas.
Besos
Álvaro Sánchez.
Tales eran las palabras que escribí en la carta y se exactamente todas las que fueron porque no llegué a meterla en su buzón y he copiado todo lo que puse, ya que algo inesperado ocurrió.
Mientras escribía la carta sentado en la terraza del bar, Lola pasó por la acera de enfrente para entrar en su portal y el gesto que avisté en su rostro cuando me vio no era precisamente de alegría.
Cuando me miró sentí en sus ojos una expresión de repugnancia y aversión hacia mi. Esa mirada me partió el corazón en dos, todo mi esfuerzo de búsqueda habían sido en vano, no solo había servido para confirmarle a Lola que estaba loco, sino para saber que ella no sentía verdaderamente nada por mi.
Y tan loco que estoy que lo único que siento ahora es rabia y ganas de que sienta lo mismo que estoy sintiendo ahora, se que estas palabras puedes sonar algo fuertes pero es lo que siento unas ganas terribles de que sienta dolor ella y todas las mujeres que lo único que quieren es hacer sufrir a aquellos que las aman, y si no está conmigo no estará con nadie.
A medida que escribo mi sed de venganza aumenta, pero no puedo conseguir lo que quiero sin premeditación o todo saldrá mal. Es la mujer perfecta, vive sola en una ciudad donde no tiene familia. Nadie la encontraría si algo le pasase.
De momento dejare de escribir por hoy hasta mañana.
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