miércoles, 14 de marzo de 2012

CAPITULO XIV

CAPITULO XIV

4 FEBRERO 1983

Después de una larga noche pensando, he podido planear el día de hoy y en que consistirá mi propósito. Hoy me dirigiré al mismo bar donde le escribí la carta, pero esta vez no me sentaré sino que la esperaré por algún sitio cercano o algún callejón, hasta ver que pasa por delante de mí, tengo que saber a dónde se dirige y cuándo está sola.
De momento dejaré de escribir hasta esta la noche.
Acabo de volver, por así decirlo, de un día de investigación.
Junto al portal de Lola, había una calle sin salida llena de contenedores, y lo primero que pensé cuando vi aquel callejón, fue que era el escondite perfecto para seguir los pasos de mi amada y cobijarme sin ser visto.
En cuanto llegué al callejón, me metí entre dos contenedores que estaban al principio de la calle; durante toda la mañana  estuve en cuclillas esperando que pasara, incluso algunos que iban a tirar la basura pensaron que era un mendigo, pero la espera no fue en vano, después de una larga mañana, justo cuando pensaba que Lola no iba a pasar por allí, una sombra se reflejó en los cristales de una ventana que daban al callejón donde estaba.
Era inconfundible, esa parsimonia al andar, esa frescura en su cara… y tal cual vi que iba a pasar por donde estaba, me agache para que no pudiera verme. Cuando paso, me levante, sentía un gran dolor en las rodillas, necesita estirar las piernas. Di un par de saltos y ande hacia el portal, pensé que lo mejor que podía hacer ahora era seguir en el callejón y así descubrir el siguiente destino de Lola.
Después de casi cinco horas esperando en el mismo sitio y con idéntica postura, no me hizo falta ver la imagen de Lola que solo con su olor sabia que se aproximaba. ¡que olor! Pude avistar asomando un poco la cabeza que salía con dos bolsas negras, indudablemente venia hacia mi, sin ni siquiera saberlo.
Al ver que se aproximaba cada vez mas, lo que hice es agacharme por completo, hasta el punto de estar tumbado y meterme bajo el contenedor.
 Allí abajo lo único que veía eran sus zapatos, zapatos de señorita elegantes, su piel blanquecina realzaba su belleza y su pie delgado hacia que pareciera que esos zapatos estaban hechos a medida, únicamente para ella. Cuando se dio la vuelta para marcharse, su olor rozo mi rostro como si una mano me acariciara las mejillas.
Lo que sentí, no fue precisamente agradable, era raro. No era agradable pero tampoco fastidioso, y cuando vi que se iba, me levante rápidamente.
Me apoye contra la pared asomando levemente la cabeza para ver su dirección ycuando vi que giró la esquina hacia la derecha, fui corriendo hacia ella y me volví a parar e hice lo mismo, apoyando la espalda en la pared asomé con sigilo mi cabeza para seguir el destino de Lola.
Así durante dos o tres calles, hasta que vi que Lola se paraba en un bar y entro en el.
La fachada del bar era de piedra, con una pequeña puerta oscura, con dos faroles colgados a los lados y una ventana en la misma puerta.
Una vez que vi que lola entro, se asomó por la ventana para ver quien había en el bar y como era.
El bar realmente mas que un bar parecía un club de amigos que se reunían para leer, escuchar música, fumar tabaco de liar, tomar cervezas… así que supuse que era el lugar al que habitualmente acudía, con lo cual decidí marcharme para volver mañana, pero ya no la esperaría en el callejón, si no en el bar.

domingo, 4 de marzo de 2012

CAPITULO XIII

CAPITULO XIII

A la mañana del dia siguiente no siendo ni las seis de la mañana, Tony acostado pero sin estar dormido, escuchó que llamaban a su puerta.
Él no contestó, sabia que seria su padre y no quería recordar el sofocante día que pasó anteriormente, ahora vendrían las represalias.
Su padre no paro de llamar a la puerta hasta que terminó abriéndola.
Tony cerró los ojos para que su padre lo creyera dormido pero fue tarde su padre sabia perfectamente que estaba despierto.

-Tony a levantarse, ahora vas a saber que son días duros, quiero que recojas tu habitación antes de ir a clase que prepares el desayuno para todos, te vistas, y te llevaré a clase.

Y sin mediar más palabras se levantó y empezó a recoger su cuarto.
Tony no sabia si lo que sentía ahora era arrepiento o verdadero odio, esperaba una disculpa por parte de su padre y asi el respondería de igual manera, pero no fue así su padre estaba tan cabreado por todo lo ocurrido la noche anterior que lo único que quería era que su hijo aprendiera a respetar a la gente.
Mientras recogía su habitación Tony no paraba de pensar en si sería mejor pedir perdón a toda la familia y con ello todo se arreglaría, o por lo menos se suavizaría la relación. Empezó a hacer la cama, a recoger la ropa del día anterior y nunca dejaba de pensar en que pasaría con él, nunca había sido un niño muy sociable y no tenia amigos pero si una amiga, Lucía a la que según su padre iba a dejar de ver durante una larga temporada.
Después de dejar su cuarto recogido, cogió una ropa cualquiera, ni siquiera pensó en que se pondría, no tenia el animo como para pensar si la camisa que llevaba podía ir a conjunto con el pantalón.
Salió de su habitación y en la casa no se escuchaba nada, todo estaba apagado, solo se había levantado su padre para obligarlo a hacerles el desayuno pero se volvió a acostar. Para no crear mas malestar en su casa intentó no hacer demasiado ruido, el ambiente estaba demasiado crispado, bajo las escaleras y ni siquiera pensó en el escalón simplemente se dirigió directamente a la cocina para comenzar a hacer el desayuno.
Mientras exprimía el zumo sólo pensaba en que ojalá tuviera veneno para echar un par de gotas en el zumo de todos, y que de una vez dejaran de controlar su vida.
Pasada una media hora desde que empezó a hacer el desayuno vio que nadie bajaba así que comenzó a desayunar él.
Creía que seria mejor no encontrarse con nadie y evitar la situación violenta que se produciría si todos estuvieran sentados en la mesa.
Acabando de desayunar escuchó que alguien bajaba las escaleras y que se dirigía a la cocina, era Gloria.
 A la vez que ella entraba, él salía sin ni siquiera mirarla a la cara, Tony sabía que ayer había hablado muy mal pero realmente lo único que dijo fue lo que sentía, de muy mal modo pero al fin y al cabo lo que sentía.
Mientras subia las escaleras encontró a su padre que las bajaba.

-Hijo ya sabes, prepárate que en cuanto desayunemos todos, nos vamos. No quiero ninguna queja y dime a que hora sales para que te recoja cuando salga del trabajo. Si tienes que esperarme, me esperas en la puerta de la facultad, no quiero que vayas a ninguna parte sin decírmelo antes y por supuesto nada de ir al descanpado.
.Salgo a las dos.
-Perfecto.

Mientras todos desayunaban, Tony se encerró en su cuarto y vio que el libro estaba tirado en el escritorio. Ni siquiera había pensado en él durante toda la noche ni al levantarse. Realmente Tony no tenia ganas de ir a clase, ni de encontrarse con nadie asi que lo que haría es esperar a que su padre lo dejase en clase y cuando se marchare dirigirse al descampado para asi poder seguir leyendo el libro.
Parecía que los minutos pasaban como horas, esperaba y esperaba a que su padre lo avisase.
 Mientras se sentó en una silla que tenia junto a una ventana en su habitación. El día a pesar de ser soleado le provocaba verdadera repugnancia ver como la gente paseaba tan alegre, iban a hacer los recados y parecían que ninguna preocupación obnubilaba sus vidas.
 Por un momento parecía que la mente le quedó en blanco hasta que se sobresalto al ver pasar a Lucía por su casa e incluso que se dirigía a ella.
 Así fue, unos instantes mas tardes escuchó que alguien llamaba a la puerta, pero también escuchó como la puerta se cerraba de un portazo.
 Lucía se marchaba mirando  mi ventana y con la claridad no podía ver  mi rostro que la miraba deseoso de poder dirigir una mediana palabra hacia ella. Podía ser la ultima vez que la viera en un largo tiempo.
No sabia cuanto tiempo había pasado hasta escuchar que su padre gritaba bajo la escalera.
-Tony termina de hacer lo que estes haciendo y baja inmediatamente que no vamos.
-En seguida bajo.

No tardó en coger sus libros, sin olvidar el diario y bajó las escaleras corriendo  ya que verdaderamente lo que deseaba era irse de esa casa.
Cuando su padre lo dejó en la universidad, Tony hizo como el que se dirigía hacia el edificio donde estaban las clases, para no levantar ninguna sospecha , pero lo que realmente hizo fue esconderse entre dos puertas mientras miraba entre los cristales esperando que su padre se marchara.
Cuando pudo avistar que efectivamente su padre se había marchado, Tony salió del recinto, lo único que quería era leer el diario.
Corriendo comenzó a dirigirse hacia el descampado, sin pensar nada, solamente en llegar a su destino.
Tenia que tener presente en todo momento la hora ya que debía volver a la facultad a tiempo para que su padre lo recogiera, pero ahora lo importante era empezar a leer el diario.
Como siempre se sentó en la vieja furgoneta y con mucho nerviosismo sacó el diario de su bolsillo y lo abrió por donde se había quedado.
Para no perder el hilo, Tony había doblado el pico superior de la hoja y comenzó a leer.

jueves, 1 de marzo de 2012

CAPITULO XII

CAPITULO XII

Toni inundado en la lectura vio que había anochecido sin ni siquiera darse cuenta, a pesar de lo intrigante que el diario comenzaba a ponerse, decidió que era hora de macharse.
En el camino hacia su casa la cabeza no paraba de darle vueltas, realmente mataría a la mujer, tan que presumía que enamorado estaba de ella. ¿Cómo había llegado ese hombre a cambiar su idea?, de querer a odiar en tan solo una noche, ¿tanto duele el amor que incluso te entran ganas de matar?.
Todas esas eran las preguntas que a Tony se le pasaban por la mente a medida que caminaba. Estaba tan inmerso en aquella preguntas que llegó a su casa sin recordar porque calle había cogido, una vez frente a su puerta se acordó que antes de marcharse hacia la camioneta había estado en casa de Lucía y que la dejó ahogada entre lágrimas por la carta que el padre le había enviado.
Pensó que seria oportuno acercarse a verla y preguntar cómo estaba pero no sabia si realmente Lucía quería verlo, además de que estaba tan interesado en el libro que no le prestaría atención.
Cuando llegó a su casa, cogió el pomo de la puerta, lo giró y abrió sin esperar a nadie pero no fue así. Su padre, Gloria y Eduardo, su hermano lo estaban esperando con el teléfono en la mano, los tres aparentaban cara de preocupación, quizás era demasiado tarde, no tenia reloj y no sabia cuantas horas había pasado leyendo el libro, seguramente no fueron muchas o si, Tony no tenía ni idea de lo que estaba pasando.

-Pero hijo donde estabas, hemos estado toda la tarde preocupados porque no sabíamos nada de ti, incluso hemos ido a casa de Lucía y nos dijo que no sabia donde habías ido.- dijo su madrastra en un tono preocupado.
-A ti que mas te da, no eres mi madre.
-Por dios hijo no le contestes así a Gloria, no será tu madre pero como si lo fuera y le debes un respeto, encima de que hemos estado con el corazón en un puño durante toda la tarde, para que lo pagues así contestando de esta maneras a aquellos que te queremos. Y de ¿ dónde vienes? ¿Eh? maldito seas hijo desde que tu madre ….. ya sabemos todos has cambiado mucho pero no puedo permitir esta situación.
-No nombres a mamá, por favor, te prohibo que la nombres y menos para defender a esta furcia.
Tal como pronunció esas palabras su padre le pegó una bofetada con todas sus fuerzas, aunque no fuera la madre de sus hijos la quería igualmente, no  podía compararlas, pero tampoco tenia porque permitir que insultara a la que ahora era su mujer.
-Como te atreves a insultar a la mujer que hasta ahora te ha dado todo el cariño sin recibir nada a cambio, a la mujer que te a querido como un hijo y se preocupado por ti.
-Yo no la quiero
-Por favor Gloria acuesta a Eduardo, no tiene porque presenciar el numérito que su hermano esta dando. Pero esto va a cambiar hazme caso que lo hará, a partir de ahora tus días consistirán en ir a clases, volver y directamente dirigirte hacia casa donde estarás encerrado hasta el día siguiente, tus días de existencia feliz se acabaron
-Feliz? Enserio opinas que son felices mis días.
-Pues si no lo eran, ahora serán peores. Tienes prohibido salir de casa,  recibir visitas y por supuesto nada de irte antes a clase para poder estar en el descampado, yo personalmente me encargaré de recogerte y llevarte hasta que cambies tu actitud.
-Si eso es lo que quieres, así será. ¿Por qué murió mama y no tu?
-Pero como puedes decir eso… dios mio sube a tu cuarto ahora mismo

Y asi ordenado por su padre Tony se dirigió a su cuarto, mientras subía los escalones volvió a escuchar ese sonido chirrioso y hueco que había escuchado antes, pero no era el momento de pararse a preguntar de donde venían.
Una vez llegó a su cuarto abrió la puerta y cerró de un portazo, con la puerta cerrada se apoyó en ella y deslizándose lentamente se sentó en el suelo y comenzó a llorar. ¿Cómo podía haberle dicho eso a una persona? ¿cómo le había dicho a su padre que no le importaría que se muriera? ¿qué le estaba pasando?, era evidente que no era el chico de siempre, y lo había intentado pero nunca seria igual.
Llorando comenzó a arrastrarse por el suelo de su habitación hasta la cama, toda la ropa estaba tirada ya que horas antes estaba decidiendo que ropa ponerse para ir a la cita con Lucía. Era otro problema que lo sofocaba ¿no podría ver más a Lucía?. Cuantas preguntas sin responder
¿ no podría ver mas a Lucía ni su mirada persuasiva?¿ Por qué esos escalones chirriaban? Demasiadas preguntas a las que encontrar respuesta.
Una vez llegado a su cama se tendió sin ni siquiera taparse y con la ropa puesta e inundado en lágrimas y sobrecogido por el dolor que le producía las palabras que había pronunciado, se fue quedando dormido poco a poco hasta alcanzar un profundo sueño donde las preocupaciones no tenían seguimiento.

martes, 28 de febrero de 2012

CAPITULO XI

CAPITULO XI

2 FEBRERO 1983

Después de mucho pensar durante toda la noche no he llegado planificar como puedo llevar a cabo mi proyecto. No llegan a atarse todos los cabos y ninguno puede quedar suelto….


3 FEBRERO 1983
Por qué el amor cuando no es correspondido por la persona que realmente queremos, se convierte en un concepto insípido, cómo puede pasar del mejor sabor al mas amargo en la vida. Siempre vemos a parejas o gente que se quiere por la calle, pero realmente se quieren o simplemente intentan aparentarlo. En mi vida nunca he tenido ninguna experiencia que me haya hecho perder la cabeza por amor en el buen sentido, sin embargo el amargo sentimiento que estoy sintiendo en mi corazón en estos instantes es inexplicable en palabras, solo aquellos que viven en el desamor y en la duda de si serán queridos alguna vez por alguien pueden acercarse a entender lo que estoy intentado explicar.
Y por ello, por este sentimiento insustancial, creo que mi mente está rozando la locura, hasta tal punto que estoy intentando trazar un plan para hacer sufrir a esa mujer que no me corresponde.
Todo se convierte en un elemento material al que algunos no le dan importancia, ni tampoco piensan en la consecuencias que puede acarrear hacer daño a la persona que realmente algún día puede llegar a quererte tanto como a su propia vida.
Creo que me quedaré hoy en casa pensando en cómo volver a ver a Lola, de momento se donde vive, pero visto el ultimo intento de hablar con ella y su reacción creo que ahora tendré que observarla en la penumbra y seguir cada paso que dé, en cada momento.

jueves, 23 de febrero de 2012

CAPITULO X

CAPITULO X

1 FEBRERO 1983

Los días cada vez me parecen más largos y no hay duda de que con la impaciencia es lo único que consigo, solo espero volver a verla y parece que no será posible, que ella no quiere volver a verme por alguna causa, quizás le he parecido poco simpático, poco agraciado o simplemente ha visto en mi mirada la obsesión que siento.
No paro de soñar con ella hasta el punto de cabrearme porque al despertar realmente ella no está a mi lado. Necesito saber donde vive e ir a buscarla sin que ella sepa nada, no puede hacerme esto.
Necesito poder tocarla y tenerla entre mis brazos, pero ¿por qué está obsesión? estaré loco, seguro que no, que cualquier persona enamorada haría esto.
Creo que saldré e intentaré buscar información por algún lugar por si alguien la conoce. Por suerte fui precavido y apunte su dirección cuando encontré su documentación para poder mirarla aunque fuera de lejos y ahora me serviría como método de búsqueda.
Acabo de volver a casa y aunque parecía que el viento cambiaba no fue así, durante la mañana he recorrido todos los barrios y he entrado en todas las panaderías.
He supuesto que una chica que vive sola bajaría a comprarlo. Y así fue recorrí todas las panaderías hasta dar con la buena, en ella me dieron toda la información necesaria para saber el paradero de mi enamorada.
 Me explicaron a la perfección cual era la calle, portal, número e incluso información personal que me sirvió para conocerla aún mas. Es lo que solía pasar con las tenderas chismosas de los barrios, que siempre conocían de un modo insospechado la vida de todos sus clientes, si eran solteros o casados, si tenían hijos si tenían familiares fallecidos, en que trabajaban, con quién se acostaban, absolutamente todo.
Y así era como la panadera conocía a la perfección la vida de Lola. Tal como me explicó donde vivía, me dirigí sin mirar a otra parte hacia mi objetivo, cuando llegué allí pensé que seria demasiado violento que me viera allí plantado y pensaría que la estaba acosando, por eso decidí que lo mejor sería escribirle una carta con remite para ver si obtenía respuesta.
Así fue, me dirigí hacia un estanco, compré un sobre, un sello, un papel y un bolígrafo, para no perder tiempo, me senté en el bar que había frente a su casa, escribiéndola allí mismo, me dispuse a escribir:

Querida Lola
 Creo que podrá parecer que te persigo o que quiero conseguir algo de ti, de hecho así es, desde el primer momento que te vi algo por mi cuerpo me sobrecogió y sentí que eres la mujer que quiero tener en mi vida. En multitud de ocasiones he intentado buscarte, saber de ti, hasta el punto de recorrer casi toda la ciudad por si alguien te conocía-
 Hasta que te encontrado. Pensé que habíamos simpatizados pero veo que el sentimiento no es mutuo, quizás tengas una vida ajetreada y por eso no he sabido nada pero no puedo concebir la idea de estar un día mas sin verte y la mejor manera de decirte esto he pensado que sería en una carta para así no ver la cara que pones cuando te dijera esto. Me da miedo pensar que creas que soy un loco y que jamás sea esta carta respondida, pero no he podido esperar mas.
Besos
Álvaro Sánchez.

Tales eran las palabras que escribí en la carta y se exactamente todas las que fueron  porque no llegué a meterla en su buzón y he copiado todo lo que puse, ya que algo inesperado ocurrió.
 Mientras escribía la carta sentado en la terraza del bar, Lola pasó por la acera de enfrente para entrar en su portal y el gesto que avisté en su rostro cuando me vio no era precisamente de alegría.
 Cuando me miró sentí en sus ojos una expresión de repugnancia y aversión hacia mi. Esa mirada me partió el corazón en dos, todo mi esfuerzo de búsqueda habían sido en vano, no solo había servido para confirmarle a Lola que estaba loco, sino para saber que ella no sentía verdaderamente nada por mi.
 Y tan loco que estoy que lo único que siento ahora es rabia y ganas de que sienta lo mismo que estoy sintiendo ahora, se que estas palabras puedes sonar algo fuertes pero es lo que siento unas ganas terribles de que  sienta dolor ella y todas las mujeres que lo único que quieren es hacer sufrir a aquellos que las aman, y si no está conmigo no estará con nadie.
A medida que escribo mi sed de venganza aumenta, pero no puedo conseguir lo que quiero sin premeditación o todo saldrá mal. Es la mujer perfecta, vive sola en una ciudad donde no tiene familia. Nadie la encontraría si algo le pasase.
De momento dejare de escribir por hoy hasta mañana.

martes, 21 de febrero de 2012

CAPITULO IX

CAPITULO IX

30 ENERO 1983

Hoy he decidido llevarme el diario conmigo y escribirlo todo, no quiero perder detalle de lo que pase, porque creo que va a ser un día muy peculiar.
Ahora me encuentro sentado en el bar, donde todas las mañanas espero que me traigan el desayuno, me gusta desayunar siempre fuera por el olor a café y a pan tostado, el gentío que se levanta temprano para hacer sus compras o ir a trabajar, el calor que entra cuando el café caliente pasa por el estómago, que minutos antes estaba congelado. Como la nariz que antes estaba fría como el hielo empieza a tomar color y a enrojecerse.
Me gusta ver como la gente sin conocerse de nada se saluda por cortesía o por habitualidad, yo sólo me limito a observar el comportamiento de éstas, que me resulta algunas veces tan extraño como necesario, ya que aquí me ven, que para pasar mi soledad me limito a escribir y el mínimo contacto que he tenido con una mujer, me ha producido francamente un aire de vitalidad y alegría en mi monótona vida.

 Se acerca el camarero, dejare de escribir.
Creí que el día iba a ser interesante, pero me equivoqué, de hecho me lleve el diario fuera de casa para no perder detalle.
No se lo que me hizo pensar que hoy iba a ser diferente, quizás porque sentí que volvería a ver a Lola y quería plasmar de una manera casi perfecta aquello que ella me transmite y siento cada vez que estoy cerca suya, pero no fue así de hecho ni siquiera la vi.
Ella el día anterior me dijo que quizá iría al parque, pero que no era seguro, aunque en mi interior tenia la esperanza de que la vería, pero como dije al principio para conocerla si hace falta iré al lugar hasta que consiga tener una relación mas intensa con ella.
Hoy estoy algo cabreado la verdad, porque esperaba poder escribir algo nuevo e interesante. pero nada  ha ocurrido así que prefiero acostarme e intentar soñar con ella.



31 ENERO 1983

Me encuentro sentado en mi sillón, son casi las doce de la noche, mi enfado aumenta por momentos, no logró conseguir ver a Lola, aunque ella me dijo que volvería al parque.
Creo que estoy empezando a tener un trastorno obsesivo con esa mujer, no paro de pensar en ella.
Hoy he soñado con ella, que es lo que deseaba, pero durante toda la mañana he estado rondando por todo el barrio, por si la veía, no quiero parecer un loco pero no se que me está pasando, daría lo que fuera por volver a ver a Lola.
 Lo que no comprendía era qué es lo que me pasaba, su figura colmaba mis pensamientos durante todo el tiempo que estuviera despierto o dormido, ella siempre aparecía en mi mente. En solo cuatro días parecía que hubiera estado con ella durante toda la vida y ahora no me puedo separar de ella.
¿ Porque no puedo parar de pensar?.
Que sensación de agobio, a la poca gente que me habla le contesto mal y solo habló de ella, de cómo es su rostro, su esbelta figura, su personalidad y de por qué no consigo verla.
Incluso le cuento esta historia a gente que no conozco.
Hoy he llegado a tomarme una copa en un bar solo para contarle al camarero mi penuria, aunque sinceramente creo que en muchos momentos los camareros están para eso, para aguantar las calamidades de otras personas, aunque a ellos no le interese nada de lo que estas contando, su labor es escucharte para mantenerte allí el mayor tiempo posible, tu tomar más copas y gastar más dinero en su bar y no en otro.
 Ellos se limitan a asentir y decirnos lo que queremos escuchar y darnos la razón en todo, nos ponen una sonrisa aunque los estemos insultando, Pero a pesar de que no me haya escuchado yo por lo menos me he quedado algo aliviado.
Creo que por hoy dejare de escribir hasta mañana impaciente para saber que pasa, no se si volveré al bar donde tomé hoy las copas, ya que el camarero a pesar de no importarle nada de lo que le dije, parecía amable y me entendía.
Si mañana sigo sin  verla,  distraeré mi mente con el alcohol.

lunes, 20 de febrero de 2012

CAPITULO VIII

CAPITULO VIII

29 ENERO 1983

Cómo empezar a contar lo que hoy me ha sucedido. Que mejor manera que empezar desde el principio y detallar cada momento.
Ayer, al dejar de escribir me recoste sobre mi cama pensando en Lola, que si mal no recuerdo era su nombre, aunque es imposible de olvidar.
 Me quedé dormido sin ni siquiera darme cuenta que incluso estaba vestido y que no había apagado las luces. Durante toda la noche estuve soñando con ella, con aquella hermosa mujer a la que quizás no volviera a ver, pero que indudablemente si en mi mano estuviera iría hasta el fin del mundo.
Al levantarme por la mañana, algo en mi interior me decía que hoy si la vería, pero quien sabe, ayer también tenia esa sensación.
Cuando salí de mi casa, después de haberme duchado y vestido elegantemente por si la encontraba tener la mejor presencia posible, me dirigí a la cafetería donde siempre desayuno. Como cualquier día pedí un café cortado y media tostada. Nada peculiar estaba pasando hasta que cuando fui a comprar el periódico andando por la calle encontré una cartera, sin esperar nada sorprendente el día dio un giro inesperado.
Me agaché a cogerla, me levante y me dispuse a abrirla para ver si dentro había alguna indentificación, Y así fue, pero tal fue mi sorpresa cuando vi que el carnet que contenía era de la mujer que conocí hace unos días. Lola Hidalgo Jimenez, nacida el 10 de abril de 1961 en Madrid. La chica solo tenía 22 años y a pesar de su juventud, sus palabras y su cara no expresaban esa edad. Ahora era la posibilidad de poder verla aunque sólo sea una única vez mas. 

 Mi dilema era si llevar la cartera a la comisaria o entregársela a ella en persona  y que me tomase como un hombre honrado y su salvador. Bueno salvador seria demasiado, pero quizá para darme las gracias se tome un café conmigo. 
 Preferí llevársela personalmente a su casa, pero no me había dado cuenta que su dirección era de Madrid y no de Salamanca, por eso la única alternativa que encontré fue ir a la comisaria para dejarla y quizás dejar algún dato sobre mi para que ella pudiera contactar conmigo.
Me dispuse a dirigirme hacia la comisaria y cuando allí me encontraba comencé a contarle al policía lo que me ocurrió.
Le comenté que había encontrado esa cartera pero que conocía a la dueña y me gustaría entregársela personalmente, pero como su dirección actual no era la correcta haber si podía dispensarme la calle donde residía.
Después de mucho discutir no conseguí nada por parte del policía y tuve que dejar la cartera allí, entonces pensé que si me quedaba, en algún momento ella pasaría a recogerla y por fin la vería.
 Así fue, después de casi tres horas sentado viendo como pasaban mucha gente, unas para renovar el dni, otras para denunciar algún pequeño hurto o cualquier motivo que realmente no me interesaba, escuché una voz suave que preguntaba,


-Perdone señor policía ¿alguien ha traído una cartera?, es que esta mañana se me cayó en medio de la calle y tenia la esperanza de que alguna buena persona viniera a entregarla. 

El policía le respondió, que de hecho quien había traído la cartera estaba sentado justo destrás suya.
Ella se volvió y cuando miró, algo entró por mi boca y recorrió todo mi cuerpo, como si tuviera muchísimo aire contendio en mis pulmones, la respiración comenzó a acelerarse  y no paraba de pestañear. Ella se acercó y me dijo:


-muchisimas gracias, otra persona no la hubiera traido. Pero... yo te conozco ¿verdad?
-Si nos vimos el otro día . Es que esta mañana me encontré la cartera y vi que en la documentación aparecia tu foto, me quedé sorprendido y pensé llevarla a tu casa pero veo que no eres de aquí.
-Pues no, no lo soy. Oye me gustaria invitarte a tomar algo para darte las gracias por lo que has hecho

Cuando pronuncio esas palabras, la misma sensación recorrió mi cuerpo e instantaneamente le contesté que si, lo único que deseaba era pasar algo de tiempo junto a ella y que mejor manera que ir a tomar algo y asi poder tener alguna toma de contacto mas.

A pesar de ser invierno el sol brillaba con todo su esplendor y apetecia salir a la calle, a mi desde luego me daba igual que cayera granizo o nevara, el hecho de estar con ella era lo único que realmente me importaba.

 Cuando llegamos al parque le pregunte que de dónde era, porque al ver su carnet pude observar que no era de aquí, si no que era una chica de ciudad, me dijo que era de Madrid y que tuvo que venir a vivir aquí porque buscaba algo de tranquilidad y paz para poder escribir en armonía, que era a lo que se dedicaba y en Madrid el estrés no la dejaba evadirse para poder hacerlo.
No me dió tiempo a preguntarle nada más, que a la media hora se despidió de mí, era evidente que no quería estar mucho a mi lado, eso de invitarme a un café, era una simple cortesía para presumir ser una chica educada.
Nunca encontré el momento para decirle lo que sentía, pensé que podría parecer algo inoportuno y violento, ya que solo conocía de ella lo que me estaba contando y en solo tres días nadie se puede enamorar, por eso decidí intentar verla mas días, para poder conocer mas de su persona,  y ella de la mia, ¿quién sabe? quizás sea la mujer que me haga creer en el amor.