miércoles, 14 de marzo de 2012

CAPITULO XIV

CAPITULO XIV

4 FEBRERO 1983

Después de una larga noche pensando, he podido planear el día de hoy y en que consistirá mi propósito. Hoy me dirigiré al mismo bar donde le escribí la carta, pero esta vez no me sentaré sino que la esperaré por algún sitio cercano o algún callejón, hasta ver que pasa por delante de mí, tengo que saber a dónde se dirige y cuándo está sola.
De momento dejaré de escribir hasta esta la noche.
Acabo de volver, por así decirlo, de un día de investigación.
Junto al portal de Lola, había una calle sin salida llena de contenedores, y lo primero que pensé cuando vi aquel callejón, fue que era el escondite perfecto para seguir los pasos de mi amada y cobijarme sin ser visto.
En cuanto llegué al callejón, me metí entre dos contenedores que estaban al principio de la calle; durante toda la mañana  estuve en cuclillas esperando que pasara, incluso algunos que iban a tirar la basura pensaron que era un mendigo, pero la espera no fue en vano, después de una larga mañana, justo cuando pensaba que Lola no iba a pasar por allí, una sombra se reflejó en los cristales de una ventana que daban al callejón donde estaba.
Era inconfundible, esa parsimonia al andar, esa frescura en su cara… y tal cual vi que iba a pasar por donde estaba, me agache para que no pudiera verme. Cuando paso, me levante, sentía un gran dolor en las rodillas, necesita estirar las piernas. Di un par de saltos y ande hacia el portal, pensé que lo mejor que podía hacer ahora era seguir en el callejón y así descubrir el siguiente destino de Lola.
Después de casi cinco horas esperando en el mismo sitio y con idéntica postura, no me hizo falta ver la imagen de Lola que solo con su olor sabia que se aproximaba. ¡que olor! Pude avistar asomando un poco la cabeza que salía con dos bolsas negras, indudablemente venia hacia mi, sin ni siquiera saberlo.
Al ver que se aproximaba cada vez mas, lo que hice es agacharme por completo, hasta el punto de estar tumbado y meterme bajo el contenedor.
 Allí abajo lo único que veía eran sus zapatos, zapatos de señorita elegantes, su piel blanquecina realzaba su belleza y su pie delgado hacia que pareciera que esos zapatos estaban hechos a medida, únicamente para ella. Cuando se dio la vuelta para marcharse, su olor rozo mi rostro como si una mano me acariciara las mejillas.
Lo que sentí, no fue precisamente agradable, era raro. No era agradable pero tampoco fastidioso, y cuando vi que se iba, me levante rápidamente.
Me apoye contra la pared asomando levemente la cabeza para ver su dirección ycuando vi que giró la esquina hacia la derecha, fui corriendo hacia ella y me volví a parar e hice lo mismo, apoyando la espalda en la pared asomé con sigilo mi cabeza para seguir el destino de Lola.
Así durante dos o tres calles, hasta que vi que Lola se paraba en un bar y entro en el.
La fachada del bar era de piedra, con una pequeña puerta oscura, con dos faroles colgados a los lados y una ventana en la misma puerta.
Una vez que vi que lola entro, se asomó por la ventana para ver quien había en el bar y como era.
El bar realmente mas que un bar parecía un club de amigos que se reunían para leer, escuchar música, fumar tabaco de liar, tomar cervezas… así que supuse que era el lugar al que habitualmente acudía, con lo cual decidí marcharme para volver mañana, pero ya no la esperaría en el callejón, si no en el bar.

domingo, 4 de marzo de 2012

CAPITULO XIII

CAPITULO XIII

A la mañana del dia siguiente no siendo ni las seis de la mañana, Tony acostado pero sin estar dormido, escuchó que llamaban a su puerta.
Él no contestó, sabia que seria su padre y no quería recordar el sofocante día que pasó anteriormente, ahora vendrían las represalias.
Su padre no paro de llamar a la puerta hasta que terminó abriéndola.
Tony cerró los ojos para que su padre lo creyera dormido pero fue tarde su padre sabia perfectamente que estaba despierto.

-Tony a levantarse, ahora vas a saber que son días duros, quiero que recojas tu habitación antes de ir a clase que prepares el desayuno para todos, te vistas, y te llevaré a clase.

Y sin mediar más palabras se levantó y empezó a recoger su cuarto.
Tony no sabia si lo que sentía ahora era arrepiento o verdadero odio, esperaba una disculpa por parte de su padre y asi el respondería de igual manera, pero no fue así su padre estaba tan cabreado por todo lo ocurrido la noche anterior que lo único que quería era que su hijo aprendiera a respetar a la gente.
Mientras recogía su habitación Tony no paraba de pensar en si sería mejor pedir perdón a toda la familia y con ello todo se arreglaría, o por lo menos se suavizaría la relación. Empezó a hacer la cama, a recoger la ropa del día anterior y nunca dejaba de pensar en que pasaría con él, nunca había sido un niño muy sociable y no tenia amigos pero si una amiga, Lucía a la que según su padre iba a dejar de ver durante una larga temporada.
Después de dejar su cuarto recogido, cogió una ropa cualquiera, ni siquiera pensó en que se pondría, no tenia el animo como para pensar si la camisa que llevaba podía ir a conjunto con el pantalón.
Salió de su habitación y en la casa no se escuchaba nada, todo estaba apagado, solo se había levantado su padre para obligarlo a hacerles el desayuno pero se volvió a acostar. Para no crear mas malestar en su casa intentó no hacer demasiado ruido, el ambiente estaba demasiado crispado, bajo las escaleras y ni siquiera pensó en el escalón simplemente se dirigió directamente a la cocina para comenzar a hacer el desayuno.
Mientras exprimía el zumo sólo pensaba en que ojalá tuviera veneno para echar un par de gotas en el zumo de todos, y que de una vez dejaran de controlar su vida.
Pasada una media hora desde que empezó a hacer el desayuno vio que nadie bajaba así que comenzó a desayunar él.
Creía que seria mejor no encontrarse con nadie y evitar la situación violenta que se produciría si todos estuvieran sentados en la mesa.
Acabando de desayunar escuchó que alguien bajaba las escaleras y que se dirigía a la cocina, era Gloria.
 A la vez que ella entraba, él salía sin ni siquiera mirarla a la cara, Tony sabía que ayer había hablado muy mal pero realmente lo único que dijo fue lo que sentía, de muy mal modo pero al fin y al cabo lo que sentía.
Mientras subia las escaleras encontró a su padre que las bajaba.

-Hijo ya sabes, prepárate que en cuanto desayunemos todos, nos vamos. No quiero ninguna queja y dime a que hora sales para que te recoja cuando salga del trabajo. Si tienes que esperarme, me esperas en la puerta de la facultad, no quiero que vayas a ninguna parte sin decírmelo antes y por supuesto nada de ir al descanpado.
.Salgo a las dos.
-Perfecto.

Mientras todos desayunaban, Tony se encerró en su cuarto y vio que el libro estaba tirado en el escritorio. Ni siquiera había pensado en él durante toda la noche ni al levantarse. Realmente Tony no tenia ganas de ir a clase, ni de encontrarse con nadie asi que lo que haría es esperar a que su padre lo dejase en clase y cuando se marchare dirigirse al descampado para asi poder seguir leyendo el libro.
Parecía que los minutos pasaban como horas, esperaba y esperaba a que su padre lo avisase.
 Mientras se sentó en una silla que tenia junto a una ventana en su habitación. El día a pesar de ser soleado le provocaba verdadera repugnancia ver como la gente paseaba tan alegre, iban a hacer los recados y parecían que ninguna preocupación obnubilaba sus vidas.
 Por un momento parecía que la mente le quedó en blanco hasta que se sobresalto al ver pasar a Lucía por su casa e incluso que se dirigía a ella.
 Así fue, unos instantes mas tardes escuchó que alguien llamaba a la puerta, pero también escuchó como la puerta se cerraba de un portazo.
 Lucía se marchaba mirando  mi ventana y con la claridad no podía ver  mi rostro que la miraba deseoso de poder dirigir una mediana palabra hacia ella. Podía ser la ultima vez que la viera en un largo tiempo.
No sabia cuanto tiempo había pasado hasta escuchar que su padre gritaba bajo la escalera.
-Tony termina de hacer lo que estes haciendo y baja inmediatamente que no vamos.
-En seguida bajo.

No tardó en coger sus libros, sin olvidar el diario y bajó las escaleras corriendo  ya que verdaderamente lo que deseaba era irse de esa casa.
Cuando su padre lo dejó en la universidad, Tony hizo como el que se dirigía hacia el edificio donde estaban las clases, para no levantar ninguna sospecha , pero lo que realmente hizo fue esconderse entre dos puertas mientras miraba entre los cristales esperando que su padre se marchara.
Cuando pudo avistar que efectivamente su padre se había marchado, Tony salió del recinto, lo único que quería era leer el diario.
Corriendo comenzó a dirigirse hacia el descampado, sin pensar nada, solamente en llegar a su destino.
Tenia que tener presente en todo momento la hora ya que debía volver a la facultad a tiempo para que su padre lo recogiera, pero ahora lo importante era empezar a leer el diario.
Como siempre se sentó en la vieja furgoneta y con mucho nerviosismo sacó el diario de su bolsillo y lo abrió por donde se había quedado.
Para no perder el hilo, Tony había doblado el pico superior de la hoja y comenzó a leer.

jueves, 1 de marzo de 2012

CAPITULO XII

CAPITULO XII

Toni inundado en la lectura vio que había anochecido sin ni siquiera darse cuenta, a pesar de lo intrigante que el diario comenzaba a ponerse, decidió que era hora de macharse.
En el camino hacia su casa la cabeza no paraba de darle vueltas, realmente mataría a la mujer, tan que presumía que enamorado estaba de ella. ¿Cómo había llegado ese hombre a cambiar su idea?, de querer a odiar en tan solo una noche, ¿tanto duele el amor que incluso te entran ganas de matar?.
Todas esas eran las preguntas que a Tony se le pasaban por la mente a medida que caminaba. Estaba tan inmerso en aquella preguntas que llegó a su casa sin recordar porque calle había cogido, una vez frente a su puerta se acordó que antes de marcharse hacia la camioneta había estado en casa de Lucía y que la dejó ahogada entre lágrimas por la carta que el padre le había enviado.
Pensó que seria oportuno acercarse a verla y preguntar cómo estaba pero no sabia si realmente Lucía quería verlo, además de que estaba tan interesado en el libro que no le prestaría atención.
Cuando llegó a su casa, cogió el pomo de la puerta, lo giró y abrió sin esperar a nadie pero no fue así. Su padre, Gloria y Eduardo, su hermano lo estaban esperando con el teléfono en la mano, los tres aparentaban cara de preocupación, quizás era demasiado tarde, no tenia reloj y no sabia cuantas horas había pasado leyendo el libro, seguramente no fueron muchas o si, Tony no tenía ni idea de lo que estaba pasando.

-Pero hijo donde estabas, hemos estado toda la tarde preocupados porque no sabíamos nada de ti, incluso hemos ido a casa de Lucía y nos dijo que no sabia donde habías ido.- dijo su madrastra en un tono preocupado.
-A ti que mas te da, no eres mi madre.
-Por dios hijo no le contestes así a Gloria, no será tu madre pero como si lo fuera y le debes un respeto, encima de que hemos estado con el corazón en un puño durante toda la tarde, para que lo pagues así contestando de esta maneras a aquellos que te queremos. Y de ¿ dónde vienes? ¿Eh? maldito seas hijo desde que tu madre ….. ya sabemos todos has cambiado mucho pero no puedo permitir esta situación.
-No nombres a mamá, por favor, te prohibo que la nombres y menos para defender a esta furcia.
Tal como pronunció esas palabras su padre le pegó una bofetada con todas sus fuerzas, aunque no fuera la madre de sus hijos la quería igualmente, no  podía compararlas, pero tampoco tenia porque permitir que insultara a la que ahora era su mujer.
-Como te atreves a insultar a la mujer que hasta ahora te ha dado todo el cariño sin recibir nada a cambio, a la mujer que te a querido como un hijo y se preocupado por ti.
-Yo no la quiero
-Por favor Gloria acuesta a Eduardo, no tiene porque presenciar el numérito que su hermano esta dando. Pero esto va a cambiar hazme caso que lo hará, a partir de ahora tus días consistirán en ir a clases, volver y directamente dirigirte hacia casa donde estarás encerrado hasta el día siguiente, tus días de existencia feliz se acabaron
-Feliz? Enserio opinas que son felices mis días.
-Pues si no lo eran, ahora serán peores. Tienes prohibido salir de casa,  recibir visitas y por supuesto nada de irte antes a clase para poder estar en el descampado, yo personalmente me encargaré de recogerte y llevarte hasta que cambies tu actitud.
-Si eso es lo que quieres, así será. ¿Por qué murió mama y no tu?
-Pero como puedes decir eso… dios mio sube a tu cuarto ahora mismo

Y asi ordenado por su padre Tony se dirigió a su cuarto, mientras subía los escalones volvió a escuchar ese sonido chirrioso y hueco que había escuchado antes, pero no era el momento de pararse a preguntar de donde venían.
Una vez llegó a su cuarto abrió la puerta y cerró de un portazo, con la puerta cerrada se apoyó en ella y deslizándose lentamente se sentó en el suelo y comenzó a llorar. ¿Cómo podía haberle dicho eso a una persona? ¿cómo le había dicho a su padre que no le importaría que se muriera? ¿qué le estaba pasando?, era evidente que no era el chico de siempre, y lo había intentado pero nunca seria igual.
Llorando comenzó a arrastrarse por el suelo de su habitación hasta la cama, toda la ropa estaba tirada ya que horas antes estaba decidiendo que ropa ponerse para ir a la cita con Lucía. Era otro problema que lo sofocaba ¿no podría ver más a Lucía?. Cuantas preguntas sin responder
¿ no podría ver mas a Lucía ni su mirada persuasiva?¿ Por qué esos escalones chirriaban? Demasiadas preguntas a las que encontrar respuesta.
Una vez llegado a su cama se tendió sin ni siquiera taparse y con la ropa puesta e inundado en lágrimas y sobrecogido por el dolor que le producía las palabras que había pronunciado, se fue quedando dormido poco a poco hasta alcanzar un profundo sueño donde las preocupaciones no tenían seguimiento.